24 de junio de 2019
24.06.2019

Cartas al director

24.06.2019 | 05:00

¿Qué enseñamos de verdad?

Trabajo como profesora en Málaga. Ayer era un día normal, como cualquier otro día, hasta que una de mis, usualmente alegre, alumnas aparece en clase con el maquillaje desaliñado y con cara desconsolada y triste. Se le nota que encuentra difícil participar en la clase y termina llorando en silencio.

Finalmente me revela lo que le había ocurrido: había tenido un altercado con el jefe de estudios de su colegio. Éste profesor le había dicho que la ropa que llevaba era «demasiado provocativa» y que no cumplía con la normativa de la vestimenta escolar.

¿Cuál era la ropa en cuestión? Pantalón largo y camiseta corta; la cual, al levantar los brazos la chica, permitía que se le viese una estrecha franja de su abdomen.

Después de que la chica le dijera que debería permitirse que las alumnas vistieran la ropa que quisiesen, dentro del decoro escolar, el dicho profesor la amenazó con un «parte». La conversación se calentó hasta tal punto que la chica se despidió en lágrimas.

Aparte del hecho de que ese profesor, y posiblemente todo el colegio, necesita revisar y poner al día su política de la vestimenta permitida a las alumnas, este incidente trae a la superficie otro asunto. Me refiero, claro está, a la continua vigilancia del cuerpo de las mujeres y las niñas.

Parad de adoctrinar y meter en la cabeza a la gente que la ropa que viste una mujer o niña es una indicación de su deseo de atraer atención hacia ella misma.

Empezad a educar y meter en la cabeza a la gente que no es aceptable violar o manosear o de ninguna otra manera incomodar a las mujeres simplemente por la ropa que visten.

No permitamos que el tipo de ropa que visten las chicas en el colegio se interponga en el camino de su educación escolar.

Marissa Rodríguez Schimizzi.
Málaga

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