25 de junio de 2019
25.06.2019
Al azar

Ciudadanos es Albert Rivera

25.06.2019 | 05:00

La Derechísima Trinidad anda revuelta. Extinguido Casado y con Vox insultando a toda la que se mueve, Ciudadanos tampoco se encuentra demasiado bien. La denominación revolucionaria sirve de frágil pantalla a Albert Rivera, propietario exclusivo de la marca y con derecho por tanto a hundirla si le place. En la dimisión ayer del diputado Toni Roldán, que ha logrado su mayor momento de gloria al retirarse, menudean expresiones como «ha sido el partido el que ha cambiado» o «la dirección del partido». Estas colectivizaciones solo serán aceptables para quienes hablen impersonalmente de «la directiva del Real Madrid».

Ciudadanos es Rivera y viceversa. El primer político español a quien el Elíseo llama mentigoso en lugar de toguego ha confirmado como mínimo que tampoco entiende el francés, pese al casi inmediato juego de palabras con Albert Rivera por sus coqueteos con el casticismo. También confundió el ascenso meteórico como indefinido, cuando significa literalmente que más dura será la caída. Sobre todo para los dinosaurios que le rodean.

No está resuelto el problema de los partidos unipersonales cuando su líder desfallece o cae humillado, aunque la familia Le Pen a palos y Nigel Farage ofrecen algunas pistas. Ahora bien, solo Rivera puede hablar en nombre de Ciudadanos, porque bajó a la arena para golpear incluso físicamente a Iglesias, Sánchez y el mortecino Casado. Los fundadores de la marca naranja del PP, que ahora lo llaman «adolescente caprichoso» para hacerse publicidad, carecen de derechos ideológicos. Al igual que los entusiastas de la Derechísima Trinidad, los díscolos trabajan solapadamente en favor de la primera mayoría absoluta entre un bipartidista y un emergente, PSOE más Ciudadanos. Perdón, PSOE más Albert Rivera, el nostálgico que votó a Rajoy después de la publicación de la sentencia de Gürtel. Porque puede, porque el partido es él.

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