14 de agosto de 2019
14.08.2019
Barra libre

Salomón y el ridículo planetario

Pero ojito con Tebas, que como buen jefe de centuria no es de los que tiran la toalla por una decisión judicial

14.08.2019 | 05:00

El que presume de ser el mejor (como la cerveza, probablemente) fútbol del planeta se ha metido en una pelea de testosterona y de centímetros entre sus máximos dirigentes (léase Tebas y Rubiales) que va camino de necesitar la intervención de los cascos azules de la ONU. De momento, el tema de los días en los que puede o no haber fútbol lo ha tenido que solventar un juez de lo mercantil de la capital del reino que ha optado, a lo Salomón, por tirar por la calle del medio. Habrá pelotita los viernes, pero no los lunes. En la pelea de gallos, que mantiene abierta las apuestas, todos dicen haber salido ganadores, aunque de momento el que más pecho saca es Rubiales. Pero ojito con Tebas, que como buen jefe de centuria no es de los que tiran la toalla por una decisión judicial tomada a la carrera y (se supone) en medio de grandes presiones del megamillonario negociete del balón.

Mientras los popes del mejor fútbol mundial están haciendo un ridículo planetario en defensa, unos, del negocio y, otros, de los paganos que son los aficionados, los dueños de los clubes cruzan los dedos no vaya a ser que a Jaume Roures y compañía se les ocurra cerrar el grifo. Y es que ya lo dijo esta semana Francisco Roig, presidente del Villarreal: los abonados no cubren ni el 3 por ciento de los presupuestos. Así que la cosa está clara cuando toca elegir lado. Don dinero manda. El problema es que a veces la clase dirigente de lo de la pelotita se olvida de que los aficionados, paguen o no el abono o la entrada, son los que se funden los cuartos en la cuota de la televisión, en la camiseta oficial o en lo que toque para seguir a los suyos, por ejemplo. A estos solo les queda pagar y callar y, de vez en cuando, asistir a ridículos planetarios que tiene que resolver el Salomón de turno, al que a más de uno no le importaría que se le escapara un mandoble de su espada para ver si así hay manera de poner orden. Pero con Tebas y Rubiales de por medio, ni con esas.

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