18 de agosto de 2019
18.08.2019
La señal

El Ministerio de la Verdad

18.08.2019 | 05:00

Fíjense si son importantes las formas que Javier Maroto, vicesecretario de organización del PP, es elegido senador por una provincia en la que no vive y, encima, le enchufan de portavoz en el Senado, y es que aunque no salió diputado en el País Vasco -no salió ni uno de su partido-, el caso es estar y lo demás importa un rábano. Van aprendiendo, sí.

En cambio, las tropas de Isabel Díaz, la comandante en la Asamblea madrileña, le arrean desde el primer día -eso no lo haría nunca Rajoy ni Soraya, es un paso- a Errejón y los podemitas que quedan vivos, «se creen rebeldes por llevar camisetas del sanguinario Che y cotizan a los 30», bueno, Vox también repartió yesca. Y es que se pueden inflar con su Pinochet de Venezuela, el comunismo dinástico de los Ortega en Nicaragua y otros iconos pop. Leña al mono hasta que hable inglés, se decía. ¿No los demonizan a ellos?, pues todos demonios. Y Gustavo Bueno Sánchez, hijo del gran filósofo asturiano y filósofo también él, no se queda atrás y dispara hace poco que Podemos es «aluvión de ideólogos varios, progres revenidos, gente frustrada, angustiados de la vida, visionarios metapolíticos de todo tipo€» y un largo etcétera.

De ahí que en el almuerzo reflexionamos sobre si es mejor tener un gobierno en funciones que uno con comunistas, que ya se sabe que entran pero no salen. Aquí somos singulares, la atención que reciben los nuevos bárbaros es exquisita, en cambio sería impensable que durante la II Guerra Mundial una radio inglesa hubiera entrevistado a Goebbels. Pero es que no estamos en guerra, dice ella, eso es lo que crees tú, le contestan en la mesa. Entonces hablamos de los modelos de guerra. El restaurante Recuerdos, de Antequera, tiene algunas cosas interesantes, una semana antes habían visitado la bodega Excelencia, en Ronda, de José Luis López Caparrós, sí, el mismo del hotel de Moneo en Hoyo de Esparteros, trabajos difíciles los de José Luis.

También arduos los retos que tiene por delante el Partido de la Igualdad Real, nada más y nada menos que eso, la igualdad del hombre y la mujer, casi nada, sin supremacismos de unos u otras. Y es que tenemos un tercera parte del alma, que los griegos llamaban thymós, que busca el reconocimiento, bien como igual -isotimia- o como superior -megalotimia- y dicha fuerza supera la satisfacción de las necesidades materiales básicas. Claro, algunos se pasan, viene a decírnoslo la UDEF, que cifra por primera vez el botín del clan Pujol en 290 millones de euros en actos de «crimen organizado». Pero el patriarca y la matriarca están en libertad y eso, a estas alturas, causa desafecto democrático, cómo no.

También el Open Arms vuelve a poner en jaque a los países mediterráneos, pero siempre a los mismos, los europeos, con un nuevo pasaje de inmigrantes y algún famoso a bordo, ahora Richard Gere, que así luce más su brillo mediático. Oriana Fallaci ya lo dejó dicho casi todo sobre esta cuestión en La rabia y el orgullo, pero el Ministerio de la Verdad orwelliano lo silencia todo con su espeso manto de euros. Europa está embrujada por sus propios fantasmas. Por eso, a veces, hay que desplazarse a los márgenes para escuchar lo que sucede en el centro. El Mediterráneo, el costado oscuro del amor de Zeus, Europa, quien puso flores en el cuello de aquel toro blanco y se atrevió a montarlo, pero eso fue hace ya mucho, hoy es una vieja dama irreconocible.

Lo cierto es que en Málaga ya tenemos los Goya, ¿podemos pedir más en estos días también de Feria? Recuerdo el discurso del director de Gaza, auténticamente antisemita, por más que lo intentó disfrazar de antisionismo. Israel es la única democracia en todo Oriente Próximo, se protegen los derechos lgtbi y envía un transexual a Eurovisión y los partidos políticos, la justicia y los medios funcionan como en cualquier país democrático, y un ex presidente, Ehud Olmert, entra en la cárcel y... Pero el discurso del director fue aplaudido por toda la sala. Veremos qué nos tienen reservado en el Martín Carpena, cada año una nueva sorpresa de la izquierda de postín. Escribe Alicia Martínez en su más reciente libro, La palabra blanca:

Muchos mueren porque no quieren morir,
se agarran a su asesino, lo retienen.
Muchos mueren por no vivir la aventura blanca,
la que nunca ha sido.

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