19 de agosto de 2019
19.08.2019
En canal

Queridos niños

Con el televisor no podías posturear, ni colgar vídeos tuyos, ni espiar a otras personas

19.08.2019 | 05:00

Queridos niños: Hace muchos muuuuchos años, cuando vuestros padres eran jóvenes, existía un aparato que servía únicamente para ver programas de televisión. Se llamaba «televisor», solía ser muy grande y se encontraba colocado de forma fija en una pared de la salita. Se ponía en la sala de estar porque la familia lo compartía. «Compartir» significa usar entre varias personas un mismo bien o servicio. En aquella época la gente compartía cosas. Con el televisor no podías posturear, ni colgar vídeos tuyos, ni espiar a otras personas. Tampoco podías jugar ni entrar en escenarios de realidad virtual. Sólo podías encenderlo y ver qué programas estaban echando. No pongáis esa cara. A la gente le gustaban los televisores.

Poco a poco dejaron de usarse. Sobre todo, a partir del verano de 2019, cuando Televisión Española abrió en la red social de vídeos Youtube un canal en donde fue volcando todos tooooodos los programas de su historia. Se llamaba Archivo 80-90 RTVE. Al principio sólo colgaron programas míticos como Verano azul u Hola, Raffaella. Pero poco a poco se fueron añadiendo todos los concursos –todo el Un, dos, tres, todo El tiempo es oro–, todas las series –todo Curro Jiménez, todo Santa Teresa de Jesús–, todos los programas de debate –todo La Clave– de la historia de la televisión pública, y, para cuando los espectadores pudieron darse cuenta, ya había muchos más programas de televisión accesibles mediante Youtube e internet que a través de la antena del televisor.

A partir de la apertura de este canal en Youtube los televisores empezaron a desaparecer. Ya no tenían sentido si los comparabas con las tablets. Además, las tablets las podías ver tú solo en tu habitación, sin necesidad de hablar con nadie, decidiendo tú y sólo tú lo que ibas a ver. Cuando vayáis a ver a vuestros abuelos, fijaros: algunos de ellos todavía conservan un televisor en la salita de estar. Los reconoceréis porque no tienen teclado ni responden a la voz.

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