19 de octubre de 2019
19.10.2019
La Opinión de Málaga
Tribuna

El reto de buscar empleo a los 50, una oportunidad para el empoderamiento

19.10.2019 | 05:00
El reto de buscar empleo a los 50, una oportunidad para el empoderamiento

Hace solo unos días, charlando sobre mi experiencia laboral de los últimos meses, me lanzaron la propuesta de escribir sobre ello y, sin pensarlo mucho, dije que sí. Tendría que redactar este artículo que lee usted ahora con un margen de dos días y sin dudarlo, acepté el reto. Hace meses habría dado un NO rotundo a una propuesta similar por miedo e inseguridad, por falta de confianza o desmotivación. Pero hoy me he visto a mí misma diciendo SÍ, motivada y con toda la confianza del mundo, teniendo claro lo que quería contar y transmitir a las personas que se encuentren en estos momentos como estaba yo hace solo unos meses: Sin casa ni empleo, sin dinero, perdida, aburrida, desmotivada, frustrada, sin saber qué hacer con mi vida a los 50 ni hacia dónde dirigirme.

Un día decidí poner fin a esta situación y me dije: ¡Vamos Ali, tú puedes! Acudí a la Asociación Arrabal-AID para ponerme en manos de personas que me pudiesen ayudar a salir del hoyo y regresar al mundo laboral tras varios años de desempleo. Tuve la suerte de dar con Silvia, técnica 'Andalucía Orienta' que supo hacerme las preguntas adecuadas y escucharme, comprender quién era yo de verdad y ver cuáles eran mis necesidades, aspiraciones y sueños además de mis dificultades, para desde ahí poder acompañarme en mi búsqueda. Desde un principio sentí que lo importante, antes que preparar un currículum, era descubrir quién soy y qué quiero. Lo primero no es fácil, requiere algo más de tiempo (sobre todo voluntad y llevar la mirada hacia adentro; que en ello estamos); lo segundo, qué quiero, había que decidirlo cuanto antes mejor.

Nos pusimos manos a la obra para saber a qué tipo de empleos podía optar, qué soy capaz de hacer y qué no, descartando al mismo tiempo, y esto era importante tenerlo claro, aquello que no quería volver a hacer aunque fuese capaz. Se trataba principalmente de poner en valor mis cualidades y capacidades, junto con mi amplia y variada experiencia profesional, para enfocar una búsqueda realista. Algo que me permitiese resituarme en el mercado laboral actual a mis 50 años (nada fácil en este país) y algo más prioritario todavía, recuperar mi economía para lograr ser autónoma. Comenzó un proceso de búsqueda progresivo con total compromiso y determinación por mi parte, con el mismo compromiso, voluntad y profesionalidad de Silvia mi orientadora, puesta a mi servicio para aconsejarme, guiarme y proponerme actividades; acciones que me impulsaban a ir dando pequeños pasos.

De repente surgió la posibilidad de unas prácticas del Programas de Experiencias Profesionales para el Empleo (EPES) como dependienta en verano. Lo primero que pensé fue: yo quiero hacer esto. Acepté el reto de Arrabal-AID y me planté en IKEA a mediados de junio, sin saber en qué departamento me iban a ubicar, llena de miedos e inseguridades aunque también de muchas ganas e ilusión, sobre todo con la certeza de una gran oportunidad que no podía desaprovechar: Había que darlo todo. Las primeras semanas fueron complicadas, pero me encontré con un equipo de personas de gran calidad humana, buenos compañeros y compañeras que me ayudaron a integrarme y me enseñaron de qué forma tenía que ejercer mi tarea. El esfuerzo, la voluntad, la determinación y las ganas las puse yo, haciendo todo lo que estaba en mi mano para demostrar mi valía. Me siento orgullosa porque esto me ha dado la oportunidad de medirme y superarme en mi capacidad de trabajo, enseñándome herramientas importantes y necesarias para trabajar de cara al público. Fui descubriendo a marchas forzadas los entresijos del día a día en una gran empresa, las ventajas e inconvenientes de ser la nueva, sin olvidar las dificultades de trabajar a un ritmo vertiginoso. Pero lo más importante que he aprendido tiene que ver con las personas y los valores del trabajo en equipo: compañerismo, humanidad, empatía, buen humor y el tesón del que hacen gala para sacar el trabajo adelante.

Desde aquí dar las gracias a todas las personas que me han ayudado en este proceso y contribuyeron a aumentar mi autoestima, como Silvia y Fran, que me dieron esta oportunidad. Lección aprendida: con esfuerzo y confianza todo se consigue.

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