10 de noviembre de 2019
10.11.2019
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¿Quién quiere ver a Jasón jugando al golf en Yolco?

10.11.2019 | 05:00

A los futboleros en general, y supongo que a los madridistas en particular, nos cuesta entender el extraño caso de Gareth Bale. ¿Qué demonios le ha pasado a Bale? El futbolista galés pasará a la historia por no haber pasado a la historia cuando podría haber sido uno de los grandes. Como mucho, recordaremos a Bale como el hombre que marcó un gran gol en una final de Copa al Barça después de comerse a Bartra con la facilidad con la que Goliath, el forzudo tuerto compañero del Capitán Trueno y Crispín, devoraba vaquitas. Puede que Bale también sea recordado por su peculiar moño, o por su dificultad para expresarse en castellano, o por su tendencia a lesionarse de formas más o menos misteriosas. Pero Bale no será recordado como un gran futbolista. A veces pasa. Diría que Bale es uno de esos futbolistas que, como el mítico héroe Jasón, son extraordinarios pero no son divinos ni sobrenaturales sino, más bien, demasiado humanos. El helenista Carlos García Gual incluye en esta categoría a otros héroes como Ulises, Teseo o Edipo, pero aclara que a Jasón le falta algo que sí tienen los demás. Es cierto que Jasón dirigió la expedición de los argonautas a la Cólquida en busca de vellocino de oro, una acción heroica y peligrosa, pero a Jasón siempre la faltó un pelín de coraje para ser uno de los grandes héroes épicos porque muchas veces se ve atenazado por su falta de recursos y por su falta de resolución. Los atributos más importantes de Jasón, apunta García Gual, son su diplomacia y su receptividad hacia las mujeres. Ulises se caracteriza por su abundancia de tretas, pero Jasón casi siempre consigue salir de un apuro gracias a sus éxitos amorosos o a la ayuda de las diosas. Bale no es Ulises, sino Jasón. Y Bale es Jasón no tanto por sus dotes diplomáticas (casi inexistentes) o sus hazañas con las mujeres (que desconozco), sino por la ayuda de los dioses del fútbol que, a veces, derraman sus dones en forma de títulos en quienes menos esperamos. ¿Recuerdan a Christian Karembeu? El futbolista francés fue campeón del mundo y de Europa con Francia, de la Liga de Campeones y la Copa Intercontinental con el Real Madrid y de la Super Liga griega con Olympiacos. No está mal, para un jugador que no recordamos muy bien cómo jugaba. Bale es como Karembeu, amado por los dioses del fútbol y corto de recursos. Se diría que a Jasón le gustaban otras cosas más que ser un héroe épico, y podría decirse que a Bale le gusta más el golf que pasar a la historia como un mito del Real Madrid. Como decían los chicos de "Leño", maneras de vivir. Bale podría estar ahora mismo cantando "No sé si estoy en lo cierto, lo cierto es que estoy aquí" porque, en efecto, puede que no sea cierto que Bale es jugador para el Real Madrid, pero lo cierto es que está en el Real Madrid. Es difícil imaginarse a Ulises jugando al golf en la isla de Calipso, que ofreció al héroe la inmortalidad a cambio de convertirse en su amante perpetuo y olvidar a Penélope y la isla de Ítaca. Tampoco es fácil pensar en Teseo jugando al golf en el laberinto de Creta o a Edipo perfeccionando su "putt" en Tebas. Pero podríamos imaginarnos a Jasón jugando al golf en Yolco y, por supuesto, no hay que imaginarse a Bale jugando al golf en Madrid o en donde sea porque eso es lo que más le gusta hacer. Lástima. No es por despreciar el golf, pero ver a Jasón en el "green" rechinaría tanto como no ver a Bale correr por el verde de un terreno de jugo. Maneras de vivir y de ser un héroe.

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