15 de noviembre de 2019
15.11.2019
Reflexiones en el diván

Aprender a distanciarse

"Determinadas personas nos pueden provocar ilusión, protección o sensaciones de bienestar, pero no por eso deben mantener dicha actitud siempre"

15.11.2019 | 05:00

Son muchas las relaciones innecesarias, y no solo hablo de relaciones de pareja, también de amistad o en el ámbito laboral, deportivo, etc.

Las situaciones que experimentamos en nuestras relaciones son las encargadas de encaminarnos hacia una progresión y un estancamiento y en ocasiones intentamos mejorar relaciones que ya han perdido el sentido o el interés real de seguir progresando en conjunto. Las experiencias que nos generan malestar, llegando incluso a bloquear nuestros pensamientos, la respiración o nos provocan una presión en el pecho comúnmente llamada ansiedad, son experiencias para reflexionar y aprender de ellas, en ocasiones para superarnos y en otras ocasiones para distanciarnos.

Por esta razón es tan importante la formación en inteligencia emocional, para conocer y reconocer los sentimientos y las emociones en determinados casos, controlar el pensamiento y orientar nuestras acciones hacia una mejora y no un empeoramiento de la situación. El equilibrio emocional y la paz mental es lo que nos generara control y bienestar en nuestro cuerpo y en general, en nuestra vida.

Determinadas personas nos pueden provocar ilusión, protección o sensaciones de bienestar, pero no por eso deben mantener dicha actitud siempre. Debemos dar derecho a que cada uno actúe como quiera y pueda, dar derecho a la equivocación y dar derecho a la no colaboración. Somos siempre nosotros los que aceptamos o no determinados comportamientos de las demás personas y los que aceptamos más o menos distancia entre ellos, ya sean por las razones que sean. La rutina, el aburrimiento, la distancia, los nuevos intereses, ideas contrarias sobre prioridades de vida, las decepciones, las mentiras o la falta de ambición quizás sean de las razones más comunes que hacen que una relación empiece a desintegrarse.

Dejar ir con respeto y responsabilidad sobre tus actos es buen índice de calidad humana, sin querer buscar razones a todo para empezar de nuevo. Normalmente, las decisiones no se toman a la vez y resulta muy difícil aceptar la ruptura cuando uno mismo no lo ha decidido (aunque los problemas vengas de atrás), y es que al ser humano le cuesta mucho lidiar con los finales y comenzar de nuevo.

La libertad y la sensación de tranquilidad están muy relacionadas con el equilibrio y estabilidad emocional (quizás esto lo podamos identificar más cuando uno se siente realmente bien en soledad, se da valor a sí mismo sintiendo que es capaz y tiene perspectivas, nuevos objetivos e ilusión de futuro). Por tanto, detectar personas o situaciones que alteren nuestra sensibilidad sirve para mejorar nosotros mismos, adaptándonos o distanciándonos.

Con esto no quiero expresar la incapacidad que tenemos los humanos de reflexionar y mejorar relaciones a través de la comunicación, ya que son necesarios lo malos momentos para aprender, mejorar y avanzar. El ser humano es capaz y tiene las herramientas necesarias para aguantar y resistir a todo, pero debe reconocer el momento de poner fin a una relación que no le sirve para ser mejor.

Existen herramientas psicológicas para mantener esa distancia real y hacer que podamos volver a ilusionarnos con algo o alguien de nuevo:

  1.  Ponerte objetivos de tiempo para evitar contacto. «No voy a escribirle ni a llamarle en 3 meses, pase lo que pase y haga lo que haga».
  2. Estimularte con nuevos objetivos. «Me voy a apuntar a clases de Yoga para controlar la ansiedad».
  3. Evitar contactos no directos. «No voy a seguir sus redes sociales ni voy a preguntar en su grupos».
  4. Rodearte y desahogarte con familia y amigos para hacerles partícipes de tus emociones, para que te aconsejen, ayuden y den consuelo.
  5. Tener una estrategia para los momentos difíciles. «Cada vez que piense que no puedo más voy a escuchar mi playlist que me hace sentir bien paseando por la playa».
  6. Tener una estrategia por las noches. «Voy a leer media hora antes de dormir o voy a ver una serie que me han recomendado».


Con una adecuada inteligencia emocional, las rupturas nos hacen mejores, nos hacen más fuertes, nos hacen conocernos mejor y nos hacen avanzar con pasos más firmes en la vida.

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