16 de noviembre de 2019
16.11.2019
Tribuna

Tendremos gobierno de izquierdas

"La derecha, Partido Popular y Ciudadanos, perdieron la oportunidad de facilitar la investidura de Pedro Sánchez."

16.11.2019 | 05:00

Habrá investidura y habrá gobierno, con Pedro Sánchez liderando el proyecto. Será un gobierno de izquierdas porque Unidas Podemos tendrá un importante peso en el mismo. Esquerra Republicana se abstendrá y Pedro Sánchez saldrá elegido en segunda votación. Lo que vaya a pasar después, qué ministros habrá, es una incógnita. De entrada PSOE y Unidas Podemos firmaron un avance de las políticas a desarrollar. Por ahí transitará el nuevo Gobierno que habrá de sumar voluntades de otros partidos minoritarios, excluyendo como no podía ser de otra manera a la izquierda radical, a los independentistas radicales y, por supuesto, al partido que si pudiera terminaba con las autonomías y llevaba al basurero a la actual Constitución por la que nos gobernamos los españoles desde 1978, o sea, Vox.

La derecha, Partido Popular y Ciudadanos, perdieron la oportunidad de facilitar la investidura de Pedro Sánchez. El primero, por boca de Teodoro García Egea, le negó el pan y la sal. «Váyase señor Sánchez» le faltó proclamar y el segundo, una vez fuera Rivera, queda en manos de Villegas, irreductible y patológico adversario de Sánchez al que sólo le falta enviar a penar sus pecados en donde el llanto y crujir de dientes. Ciudadanos, hoy en día, es la nada y no aparece en el horizonte síntomas de cambios de estrategia, sin o con Arrimadas, sumida como está en un estratégico silencio. Dejar a Villegas, el perdedor, la manija de un partido todavía necesario es un gran error. Para PP y para Ciudadanos el partido de la ultraderecha es como un forúnculo en el culo.

Yo entiendo lo que, a la chita callando, vienen repitiendo históricos del PP y algunos tertulianos que se autodefinen como analistas de cabecera de la derecha, que al Partido Popular no tiene más camino que el escogido por Casado: ser oposición al Gobierno de la izquierda que se gesta en estos días. Y ser oposición tal y como nos tiene acostumbrado este partido; oposición dura e intransigente, volviendo a la etapa de Aznar cuando este militaba en la oposición. Y no tienen más remedio que hacerlo porque, desde cualquier punto que lo miren, tienen al partido de la ultraderecha, Vox, enseñándole los colmillos, a unos cuantos miles de votos para ser la segunda fuerza política en España. El PP fue el gran perdedor de las pasadas elecciones obteniendo, además, el segundo peor resultado de su historia. Ni Casado, ni sus más cercanos, parecen haberse dado cuenta de ello y trotan eufóricos por pantallas y tertulias.

Es tal el canguelo que se nota en las filas populares por el incremento del voto a Vox que volverán a echar a las «cayetanas» al hemiciclo, con política extrema y anulando cualquier atisbo de colaboración con el Gobierno a constituir. Y hay asuntos, como Cataluña sin ir más lejos que demanda consenso, diálogo y soluciones al permanente desbarrar del gobierno de Torra incapacitado para salir del peligroso bucle en el que está metido y que, además, es capaz de seguir azuzando a quienes han hecho de la violencia su razón de ser. Unas preguntas: ¿Quién paga a los encapuchados? ¿Quién echa de comer y llena de odio a estos pocos miles de chavales que han hecho de Barcelona y una parte de Cataluña su particular campo de batalla? ¿Qué dice el presidente de la Cámara de Comercio de Cataluña, alineado hasta los tuétanos con el independentismo, a la vista de los cientos de millones de destrozos y a las millonarias pérdidas de empresarios, muchos de ellos pequeños y medianos? De la presidenta de ACN, una tal Paluzie, mejor ni hablar. Nunca se vio cosa igual.

P.D.- (1) No sé a qué esperan los ayuntamientos afectados para terminar con la peligrosa plaga que representan las cotorras argentinas. Doy fe de ello en mi pueblo, Torremolinos, y en Málaga capital. Alfonso Vázquez, en este periódico, alertaba de los peligros. ¿Habrá que esperar a una desgracia?

(2) Las elecciones para ser rector de la Universidad de Málaga son ejemplo a seguir. Dos candidatos que suman esfuerzos y políticas con un objetivo común: situar a nuestra Universidad entre las mejores de España. José Ángel Narváez y Ernesto Pimentel tienen ideas claras, tienen equipo y, sobre todo, la fuerza e ilusión para seguir avanzando en la transformación de la universidad pública malagueña. Vienen tiempos esplendorosos.

(3) Atentos a Vox en Andalucía. En su entorno suenan trompetas de guerra. ¿Podrán Moreno Bonilla, Bendodo y Marín sortear con arte y garbo el miura que se les viene encima? Vox está tan crecida que parece preñada por Sansón sin Dalila.

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