21 de noviembre de 2019
21.11.2019
Punto final

Enemigos íntimos

Luis Enrique no quiere que Robert Moreno continúe en su equipo técnico y se pone así fin a once años de una relación profesional que terminó siendo personal

21.11.2019 | 05:00

El desencuentro entre Robert Moreno y Luis Enrique Martínez, que ha desembocado en la marcha del primero con seleccionador y el regreso del segundo, recuerda a otras rupturas entre antiguos íntimos amigos entrenadores como en los casos de Pep Guardiola y Tito Vilanova o el más lejano de Johan Cruyff y Carles Rexach.

Hasta que Luis Enrique y Moreno no ofrezcan su versión sobre el asunto, las diferencias parecen circunscribirse al ámbito personal, según dejó entrever el presidente de la Real Federación Española de Fútbol Luis Rubiales. «No estamos aquí para mediar entre las relaciones profesionales y personales entre el cuerpo técnico», afirmó.

Una posibilidad tendría que ver con un supuesto deterioro de la relación personal a raíz de la enfermedad de la hija de Luis Enrique, otra con el contrato de Moreno que finaliza tras la Eurocopa y la necesidad de éste de reivindicarse y mantener su puesto hasta después de la gran cita continental.

En cualquier caso, Luis Enrique no quiere que Robert Moreno continúe en su equipo técnico y se pone así fin a once años de una relación que empezó siendo profesional y que acabó siendo también personal.

Luis Enrique fue entrenador titular y Moreno su ayudante en el Barça B, en el Roma, en el Celta, en el Barça y últimamente en la selección española.

Salvando las distancias, este final recuerda a otros desencuentros entre grandes amigos que compartieron banquillo y acabaron rompiendo su relación.

Fue el caso de Pep Guardiola y Tito Vilanova, una relación rota después de la marcha de Pep del Barça y la continuidad de Tito y agravada por la distancia.

Guardiola y Vilanova se conocieron en La Masia y entre ambos dirigieron al mejor Barça de la historia (14 títulos en 19 competiciones). Después se distanciaron y cuando todo estaba punto de finalizar, por la terrible enfermedad de Tito Vilanova y sin el Barça por el medio, pudieron llegar a reconciliarse cuando ya no hacía falta ni luz ni taquígrafos

También traumática fue la ruptura entre Johan Cruyff y Carles Rexach. Compañeros como futbolistas, Cruyff dirigió el «Dream team» y tuvo a Rexach como su ayudante y consejero durante ocho años.

Después, cuando el holandés fue destituido y Rexach se mantuvo en el club, la relación entre ambos se deterioró. Cruyff no entrenó más y Rexach no es que fuera un técnico de primer nivel.

Luis Enrique y Robert, Pep y Tito, Johan y Charlie. Al final, se demuestra el imán que supone el banquillo para las relaciones profesionales y personales, pero también que todo se complica cuando entran en juego variables como el tiempo y la distancia.

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