02 de diciembre de 2019
02.12.2019
La Opinión de Málaga
En canal

Gastronomía

02.12.2019 | 05:00

No, Tamara, a la entrada de la Academia platónica no ponía: «Nadie entre aquí sin saber gastronomía». Lo que había que saber es geometría. También eran importantes la aritmética, la música. Y la astronomía, pero sin g inicial. Así que de gastronomía, nada. La música era importante porque permite entender la aritmética que hay tras las armonías musicales. Y la astronomía porque permite entender la geometría que hay tras los movimientos de los astros. Pero de gastronomía, Platón no dijo ni pío. Nunca dijo que tras la gastronomía hubiera matemáticas por ningún lado, ni que fuera importante para nada, al menos para nada bueno. Así que, malas noticias, la gastronomía no es la suma de geometría y astronomía. Lo siento, Tamara, aunque estás en una nube tras ganar MasterChef Celebrity 4, Platón no te felicitaría. Lamentaría que te dedicaras a satisfacer los deseos culinarios y las bajas pasiones gastronómicas en lugar de estudiar matemáticas. Era un hombre un poco exagerado. Necesitamos alimentarnos y todos preferimos que la comida esté rica. Pero aunque comer sea importante, no hay que pasarse. También es importante que un cuchillo corte bien y no por eso se entiende esa locura de programa que es Forjado a fuego. Así que no desprecies a Platón: ten en cuenta que él sabe más de ti que tú de él. El problema, Tamara, es que MasterChef ni siquiera es un programa de gastronomía, sino un reality show. Y que MasterChef celebrity es solo su insoportable versión VIP sin decir VIP para evitar demandas de GH VIP. Y que MasterChef celebrity 4 fue la edición VIP más babosa de todas. La cocina de verdad, la cocina de comer quedó más lejos que nunca sepultada tras toneladas de pijaditas, besitos, riñas, lloros, risas, nervios, favoritismos, enfados, amistades, enemistades, cotilleos, expulsiones sorpresa, repescas sorpresa y visitas sorpresa de familiares sorpresa. Y, oye, Tamara, vale que tu mami se plantara en la final a cambio de sabe Dios qué; pero ver a Mario Vargas Llosa reducido a la condición de celebrity es realmente triste.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Crea tu propio Blog