02 de febrero de 2020
02.02.2020
Zona press

Un malagueño en el All Star de la NBA

02.02.2020 | 05:00
Domas, con el Unicaja ante el Barça.

Todos sabemos que Domas nació en Portland, donde jugaba su padre. También sabemos que se siente tan lituano como toda su familia. Pero no es menos cierto que se ha criado y formado en Málaga como persona. Esto incluye parte de su formación como jugador. Es verdad que no toda, porque también pasó por la universidad americana de Gonzaga. Y porque yo sigo teniendo la certeza de que él se sigue formando como jugador, que todavía va a seguir progresando.

Sabiendo que donde más ha vivido ha sido en Torremolinos, creo que tenemos derecho a considerarlo paisano. Pero, teniendo el placer de haber compartido una temporada con él, puedo tener la osadía de decir que él también se siente orgulloso de haberse criado aquí. Es que además os digo que él no habla castellano. Él habla malagueño...

Hace mucho que no hablo con él. Ya no tengo contacto. Ahora es un hombrecito ya y es posible que su personalidad haya madurado más que cuando estuvimos juntos, cuando él tenía 16 años. Cuando era júnior de primer año, Unicaja decidió que formara parte del Clínicas Rincón, un equipo que tuvo gran repercusión mediática y que creó eso tan bonito del carácter Clínicas, con Yiyi del Río al mando de las redes sociales. En ese equipo jugaban Alberto Díaz, Pepe Pozas, Dejan Todorovic, Luis Conde, Tuty Sabonis... suena bien, ¿eh?

Cuando supimos que tendríamos a Domas en el equipo nos propusimos un reto con él. Pensábamos que sería un cuatro en el futuro. Por aquel entonces podía medir 2.04 ó 2.05 más o menos. Decidimos hacerlo jugar de 3 porque así mejoraría su defensa exterior, bajar su centro de gravedad para jugar, su tiro, su juego de cara al aro... Esto le ayudaría a ser un cuatro moderno de los de ahora. Después él siguió desarrollándose físicamente y se convirtió en un pívot de 2,11 y una fuerza descomunal.

Pero aun hoy, creo que aquella idea que teníamos los entrenadores de aquel Clínicas fue positiva para su baloncesto.

Otra de las claves, ya no solo con él sino también con el resto de chicos, fue dejarlos que se desarrollaran como jugadores, mostrarles un camino a seguir para llegar a la élite y proponer que recorrerían ese camino sin ataduras, confiando en su juego y su talento. Nosotros solo estábamos ahí para no dejarles salir de ese camino. Pero tengo claro que el camino lo recorrieron ellos solos. Por eso digo que fue un privilegio entrenar a un grupo de jugadores tan fenomenal y que si tuvimos algún mérito como entrenadores de ellos fue el de molestarles lo menos posible.

Aquel niño que iba en cochecito de estos que no necesitas carné para conducirlo (no quiero ni pensar el carro que tendrá ahora), era un niño tímido, poco hablador, súper educado y muy humilde. Esto último sorprendía de ellos, Tuty y Domas. Eran dos chicos que podían intuir que tendrían la vida resuelta en un futuro pero eran muy humildes. Querían ganarse su status en el grupo por su ética de trabajo y no por su apellido. Ambos eran muy competitivos, un aspecto básico para ser jugador de élite y que creo que hay que entrenar a diario. Era divertidísimo verlos entrenar picados por ganar si competían en equipos diferentes. Se picaban hasta cuando jugaban en el mismo equipo.

Pues aquel niño ya jugó al año siguiente en el primer equipo. Allí es donde me impresionó de verdad. Verle entrenar con los profesionales, chocar y empujarse sin miedo contra tíos más fuertes y pesados... Él, que era el júnior del equipo, se ganó el respeto de todos que no lo trababan en los entrenos como un niño, porque era un niño que jugaba como un hombre.

Pues aquel niño, que ahora es un hombre, va a jugar el All Star de la NBA. Letal. Y leer esa noticia me ha hecho recordar aquella temporada tan difícil pero tan divertida, en la que esos niños hicieron que en Los Guindos se formara una cola que rodeaba el pabellón por verles jugar. Domas hará que pongamos el despertador y veamos ese partido incluso a los que no nos gustan esos partidos. Y seguro que esa noche viéndolo jugar todos recordaremos muchos momentos divertidos de aquella temporada. Pero me da que no va a ser la única noche que tendremos que madrugar para ver a Domas jugar un All Star...

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