08 de febrero de 2020
08.02.2020
Tribuna

Vox pretende fagocitarse al PP

08.02.2020 | 05:00

Confieso que la líder del CDU alemán, Angela Merkel, nunca fue santo de mi devoción política, sobre todo desde que impuso un cinturón económico a Europa, con especial incidencia en las políticas sociales de Grecia, Portugal y España para salvar o tapar a la banca alemana, estremecida por graves desajustes contables y de otra índole. Y confieso que no me duelen prendas en reconocerle que tiene un par de pelotas a la hora de imponer un cordón sanitario a los ultras que se adornan con el fascismo como pensamiento político y como método para actuar.

Merkel, con la dureza extrema de quien sabe manejar el lenguaje como arma arrojadiza, ha calificado de «imperdonable» que el primer ministro de Turingia llegara al poder gracias a los votos de la ultraderecha. El cordón sanitario frente Alternativa para Alemania (AfD) ha sido rotundo y sin paños calientes, teniendo que dimitir el líder liberal de este Estado del Este. Este terremoto político que el pasado miércoles sacudió a Alemania ha evidenciado el sentido y la vivencia democrática de quienes, Merkel la primera, actúan para que la ultraderecha no condicione los gobiernos. Y lo hacen por higiene democrática, por dignidad a quienes les votaron, obtuvieron su confianza y por su compromiso con una sociedad que, mayoritariamente, hace valer su compromiso democrático y el respeto a las leyes.

La reacción de la canciller alemana evidencia que si a la ultraderecha le abres las puertas de la gobernabilidad, con gestión directa o inducida, puede suceder como en Polonia y Hungría donde la ultraderecha fagocitó a la derecha conservadora y hoy están en el poder. Merkel no ha utilizado paños calientes, ni buscó justificaciones, ni dudó un momento para cercenar de forma rotunda que la ultraderecha se instale en el poder. Todo lo contrario de lo que ha sucedido y es manifiesto en España donde hay gobiernos regionales que gobiernan gracias a Vox donde imponen sus políticas claramente fascistas. Fue, primero, en Andalucía, luego en Murcia, Madrid y Castilla León. Con ser grave, muy grave, esta situación no lo es menos que el partido llamado a ser alternancia de poder, o sea el PP de Casado, esté cada vez más cerca de los postulados políticos y sociales de Vox. El trío Casado, Egea y Cayetana Álvarez se han situado en modo Vox y no se dan cuenta de que este partido puede terminar siendo fagocitado como sucediera en Polonia y Hungría. El dilema del PP es muy complicado porque si cambiara su forma de actuar y siguiera el ejemplo de Merkel perdería el poder autonómico y en no pocos municipios donde hoy gobiernan. Desde esta dinámica yo puedo entender el creciente nerviosismo instalado en la cúpula de los populares, desnortado y que nota como peligroso el aliento de Vox, partido que cuenta con unos líderes que han hecho de la mentira y las falsedades un permanente estado de ánimo. Y habiéndose demostrado que cabalgan en la mentira me sigue sorprendiendo que Vox continúe su ascenso salvo que siga minando los caladeros del voto del PP. La derecha tradicional vive inmersa en manifiesta crisis de identidad y peor es todavía que proyecte su presente y futuro con el complejo, nunca estigmatizado, de derecha cobarde, débil y cercada por el miedo de un sorpaso que podría darse a medio plazo. Ya Casado se negó a apoyar con la abstención del PP en la investidura de Pedro Sánchez porque, entre otros motivos, hubiera convertido a Vox en el principal partido de la oposición.

No tengo esperanza alguna en que el PP cambie de criterio con respecto a Vox, ni mucho menos que rompan sus acuerdos, por ejemplo en el Ayuntamiento de Madrid y en la Comunidad madrileña, entre otros motivos porque instalados están en el poder, dejarlo y poner un cordón sanitario significaría tener un compromiso democrático tal cual ha puesto de manifiesto Angela Merkel. Y no parece que Casado esté a la altura.

Y para enredar aún más aparece Inés Arrimadas queriendo sumar con los despojos y cenizas de Ciudadanos haciendo bueno el sueño de Pablo Casado cuando se sacó de la manga aquello de «España suma». O sea con Ciudadanos y Vox, todo en el mismo paquete. Mortal.

Y por eso se entiende que la derecha tradicional esté por seguir judicializando la política donde siempre tuvo excelentes compañeros de viajes y busque abrir telediarios con la guerra sin cuartel a Pedro Sánchez por abrir la puerta del diálogo con Quim Torra o amenacen con ir a los tribunales porque el Gobierno no abona el IVA que adeuda las comunidades autónomas.

P. D.- (1) Y mis felicitaciones al socialista malagueño José Andrés Torres Mora que regresa a la política activa con la Cultura, con mayúscula, por montera. Un reto por delante: que la Cultura encuentre un hueco en la Constitución. De ello puede opinar y muy bien quien fuera senador socialista, Antonio Morales.

(2) Me dicen, y será verdad, que don Francisco de la Torre, alcalde, cuando alguien le habla de gemas, piedras preciosas y demás, cambia de cara, se le cierra el entrecejo y se pregunta cómo le habían tomado el pelo con el Museo de las Gemas. La oposición toca pelo y pedirán la reprobación del alcalde. Borrón en su hoja de servicios, con cerca de 9 millones públicos tirados a la basura, tal cual ha dicho el socialista Dani Pérez.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Crea tu propio Blog