08 de marzo de 2020
08.03.2020
Tierra de nadie

Un misterio

Es rara la semana que no llevo un décimo. Los adquiero para comprobar que no tocan

08.03.2020 | 05:00

Tengo migraña, lo que me impide trabajar. Son muchas las cosas que impiden escribir al escritor. La ansiedad, por ejemplo, aunque no toda la ansiedad, sino cierto grado de ella. También el miedo a un tumor. Los tumores se reparten como la lotería. Hace una semana comí con un amigo que se encontraba bien y ayer me llamó para decirme que tenía un tumor. Significa que lo tenía ya cuando comimos, pues no salen de la noche a la mañana. Pero entonces era feliz porque lo ignoraba. Comimos en un japonés en el que sirven una tempura de langostino tigre y un tartar de atún picante excelentes. Lo acompañamos todo de un vino blanco de Rueda que combinaba a la perfección. Se lo cuento a mi psicoanalista y me pregunta dónde tiene mi amigo el tumor.

–No se lo querido preguntar -respondo.

– ¿Y eso?

–Para no identificarme. Si empiezo a pensar que tengo un tumor acaba saliéndome.

–Eso es como creer que le tocará la lotería si piensa que le va a tocar.

Mi psicoanalista lleva y no lleva razón: es lo mismo, aunque no es lo mismo. La diferencia es que no creo en la lotería, pero sí en los tumores. ¿Quiere eso decir que no compro lotería? Para nada. Es rara la semana que no llevo un décimo. Los adquiero para comprobar que no tocan. Se trata de una inversión muy pequeña que te libera de falsas esperanzas. En la lotería del tumor, en cambio, no llevo ningún número, pero juego a ella, como todo el mundo.

La migraña es otra de esas tómbolas negativas en las que a mí, con frecuencia, me cae el gordo. Me atacan en el ojo izquierdo, que se convierte en un globo de dolor por el que observo el mundo. Me calma un poco cubrírmelo con un parche pirata y es lo que hago, aparte de ingerir un analgésico. O dos, depende del día. Escribo estas líneas gracias al parche y a un ibuprofeno. El mundo pierde profundidad cuando lo veo únicamente por el lado derecho. Resulta como bidimensional. Mi amigo me acaba de llamar para decirme que su tumor es benigno. A los diez minutos de recibir la noticia se me quita la neuralgia. Misterio.

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