14 de julio de 2020
14.07.2020
La Opinión de Málaga
Málaga de un vistazo

A brote pronto

Recuerdo que en la dura y larga crisis del 2008, de la que nunca llegamos a salir del todo o bien parados, también se hablaba de brotes allá por el 2012, pero en este caso era con una connotación optimista

14.07.2020 | 05:00
A brote pronto

Se quitaron a la primavera sus retoños, ya los brotes no nos traen belleza ni colores, sino malos augurios o falsas promesas, ojalá se alzara la razón y fluyera de sentido emanando actitudes que nos hicieran resurgir de este letargo de la inteligencia, sacudiéndonos la somnífera estupidez que nos encierra.

Recuerdo que en la dura y larga crisis del 2008, de la que nunca llegamos a salir del todo o bien parados, también se hablaba de brotes allá por el 2012, pero en este caso era con una connotación optimista –demasiado–, «brotes verdes» los llamaban, del color de los billetes de antes o de los que escasean ahora, pero nadie los veía, ni a los brotes ni a los billetes, sólo unos pocos privilegiados, lo cierto es que a pesar de tanto anunciar incipientes afloramientos todo acabó como un descampado. Y mucho ha llovido desde entonces, pero poco ha ayudado al campo y siguen yermas las tierras que más se secaron.

Años después continúan los brotes brotando, naciendo nuevos, germinando, desarrollando su aparición en un efecto dominó que domina la actualidad y por medio de ella a nosotros. Anteayer en unos pocos sitios, ayer en algunos otros, hoy ya mucho más repartido, mañana parece que seguirá incrementando la imparable reconquista de espacio en las calles, plazas y playas, que terminará por desplazarnos y llevarnos a casa. Esperemos que sepamos pararlo a tiempo, no sé si aguantaríamos otro encierro tan disciplinadamente como el primero, ya vemos que ahora hasta cuesta que algunos se pongan una simple mascarilla. Será por no taparse lo guapo o porque son tontos del brote. Hasta tal punto se ha puesto de moda no ponérsela, que ya han empezado a declararla obligatoria en algunas localidades; donde no llega la conciencia siempre alcanza la economía. Nada como una multa para discernir entre el bien y el mal con claridad.

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