13 de agosto de 2020
13.08.2020
La Opinión de Málaga
Inventario de perplejidades

Sobre fugas y traslados

13.08.2020 | 05:00
Sobre fugas y traslados

Las escandalosas revelaciones sobre la supuesta fortuna que el rey Juan Carlos I consiguió acumular fuera de España (durante su largo reinado y aun después de su abdicación) han desencadenado críticas muy duras sobre su comportamiento. Que se presume nítidamente delictivo sin concederle el beneficio de la presunción de inocencia ni aguardar a que la Justicia lo incrimine tras investigarlo. Situación procesal que todavía no se produjo, pero que sus numerosos detractores dan por cierta por anticipado. Y llama especialmente la atención el silencio de los presidentes que gobernaron España bajo su jefatura, ninguno de los cuales, con la excepción de Felipe González, salió rápidamente a pedir respeto para la figura del monarca, ni a ponderar sus aciertos, que seguramente algunos habrá tenido. Una situación de desamparo institucional a la que contribuyó, en cierta medida, su hijo Felipe al retirarle la asignación que cobraba de la Casa Real y permitir que trascendiera a los medios su apoyo a un traslado a otro país mientras se calmaban los ánimos. Por supuesto, la circunstancia ha sido aprovechada por los sectores de opinión favorables a un tercer advenimiento de la república, y el traslado de Juan Carlos I a otro país fue calificado de "fuga" de la Justicia. E incluso hubo quien, desde el independentismo catalán, tuvo la humorada de solicitar del Tribunal Supremo una orden internacional de busca y captura para el ilustre prófugo. La reacción de algunos medios me recuerda la agitación informativa que se dio durante la fuga (esta vez sí) de dos delincuentes que se hicieron muy famosos. Me refiero a Luis Roldán y a Dionisio Rodríguez, más conocido como "el Dioni". El primero de ellos fue el primer director general de la Guardia Civil nombrado por el gobierno de Felipe González que no era militar. Durante su mandato, la benemérita institución se apunto el éxito de la caída de la dirección de ETA en la localidad francesa de Bidart. Se le vaticinaba una gran carrera política e incluso el acceso a un ministerio, hasta que empezaron a desvelarse sus ilícitas maniobras para apropiarse fondos reservados y comisiones millonarias en la contratación de obras. Al ser descubierto, huyó al extranjero con el botín hasta que fue detenido por la policía española en el aeropuerto de Bangkok. Fue condenado a varios años de cárcel, pero gran parte de lo robado nunca apareció. La fuga y persecución de Roldán fue un episodio por capítulos que tuvo muy entretenida a la opinión pública española. Como lo fue también la de "el Dioni", un agente de seguridad que robó el dinero de un furgón blindado cuya custodia le había sido encomendada. Escapó al Brasil donde fue localizado posteriormente y, tras procelosas gestiones judiciales, devuelto a España. Tanto el uno como el otro gozaron, en su momento, de gran popularidad, y hasta se dio el caso de que algunos los jaleasen a su regreso pidiéndoles a gritos que "tirasen de la manta" por si disponían de informaciones comprometedoras contra el gobierno socialista. Desconozco que rumbo tomará este delicado asunto sobre los dineros del Rey emérito. Lo único que cabe deducir de lo publicado hasta ahora es que esos dineros no procedían de España ni, que se sepa, tuvieron allí su destino final.

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