20 de septiembre de 2020
20.09.2020
La Opinión de Málaga
Punto final

Una temporada muy importante

Tenemos la oportunidad de demostrar a esas familias que piensan no inscribir a sus hijos a baloncesto que no tengan miedo

20.09.2020 | 05:00
Una temporada muy importante

Compañeros, todo apunta a que echa a rodar esta nueva temporada, la más difícil hasta ahora y, posiblemente, la más difícil que jugaremos en nuestra historia como entrenadores. Tenemos ante nosotros un gran reto. Si ya nuestra reponsabilidad es enorme por tener en nuestras manos niños y niñas en edad de formación educacional, esta temporada esa responsabilidad aumenta por todo lo que conlleva la pandemia.

De nada sirve quejarse. No sabemos por qué nos dijeron este verano que tras el confinamiento todo estaba bien y podíamos viajar de vacaciones o ir masivamente a la playa sin ningún tipo de restricciones y ahora debemos seguir un protocolo para poder entrenar. Seguramente no sabrían respondernos ni los mismos que nos dijeron en su día que fuéramos a la playa porque no pasaba nada o los que ahora han creado las medidas que tendremos que seguir para entrenar.

Tampoco podemos cuestionar a todas esas familias que tienen miedo de inscribir a sus hijos en baloncesto. Por desgracia no podemos asegurarles que jugando a baloncesto sus hijos no se pueden contagiar. Ellos también saben que tampoco es seguro si van al parque, juegan con sus amigos en el recinto de su urbanización o van a un cumpleaños de un compañero.

Lo que sí está en nuestra mano es informar a estas familias y las que sí inscriban a sus hijos de que, para entrenar y competir, tenemos un protocolo de actuación de Federación Andaluza de Baloncesto, autorizado por la Consejería de Educación y Deportes y visado por la Consejería de Salud y Familia. Además, debemos explicarles cómo es el protocolo. Y por último, y más importante, tenemos que ser muy responsables teniéndolo muy presente y llevarlo a cabo a rajatabla.

Tenemos que asumir que nuestro chicos y chicas, igual que nosotros, no viven en una burbuja. Ellos van al colegio, se relacionan con sus amigos y familiares, van a academias de refuerzo o hacen otras actividades grupales. Igual que nosotros vamos a trabajar, a la universidad o nos relacionamos con nuestros amigos y familiares. Es por esto que, aun siguiendo a la perfección nuestro protocolo, habrá jugadores o entrenadores que se puedan contagiar. Tenemos que normalizar esa posibilidad y convivir con ella sabiendo que supondrá cuarentenas, suspensión de entrenos, aplazamientos de partidos o tener que jugar algún partido sin alguno de tus jugadores, que puede coincidir que sean los más hábiles jugando. Pero este año una baja no será tan importante, es diferente, el rival no es el equipo contrario...

Tenemos la oportunidad de demostrar a esas familias que piensan no inscribir a sus hijos a baloncesto que no tengan miedo, que somos conscientes de que debemos intentar mantener distancia social entre los jugadores antes y después del entreno, desinfectar sus manos, las zapatillas y los balones, no mezclarnos con otros grupos de entreno dentro del club, evitar usar los vestuarios y usar siempre mascarilla cuando estemos con ellos.

Contamos con una ventaja puesto que ellos, nuestros chicos y chicas, están dando un enorme ejemplo de responsabilidad y de adaptación a las nuevas circunstancias en el colegio y en sus relaciones. Ellos van a colaborar con nosotros en esas normas nuevas que deberemos seguir y que seguro ayudarán a que sus familias pierdan ese miedo porque ellos quieren seguir jugando a baloncesto. Pero también debemos tener presentes a esas familias incondicionales que han confiado en nosotros y han inscrito a sus hijos. Ellos deben tener la tranquilidad de que vamos a cumplir y cuidaremos a sus hijos lo mejor que sabemos. A nadie podemos asegurarle el no contagio, pero sí que seguiremos el protocolo y que minimizaremos el riesgo lo máximo posible.

Nuestro reto es grande pero precioso porque no solo debemos demostrar nuestra responsabilidad a las familias que forman nuestros clubes, sino también al resto de la sociedad. Y, por supuesto, a las autoridades para que no se planteen bajo ningún concepto parar el baloncesto porque el baloncesto es también educación y formación. Los que formamos parte del baloncesto lo sabemos y es por ello que seremos, una vez más, ejemplares en esta temporada tan especial que tenemos por delante.

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