24 de septiembre de 2020
24.09.2020
La Opinión de Málaga
Tribuna

Mi abuelo, mi ejemplo

Solo me queda darte las gracias en mayúsculas por ser el mejor ejemplo que he podido tener y prometerte que estaremos bien

24.09.2020 | 05:00
Eduardo González de Gor.

He estado dándole muchas vueltas a cómo empezar estas palabras, a cómo plasmar en un papel a la persona más buena del mundo, y es que no se puede, así que por lo menos intentaré estar a tu altura. 

Abuelo, esta semana me han estado preguntando mucho por mi y por ti, por como estoy y por cómo eres, y es que las palabras en cuanto a mí las tengo claras «bueno, poco a poco mejor, el tiempo va sanando», pero cuando se trata de ti es más difícil afrontar la pregunta, porque eres tantas cosas€ Eres bueno, la persona más buena del mundo, eres honesto, del tipo de honesto que revisaba la cuenta de los restaurantes para ver si ellos se habían equivocado en algo y no pagar ni un céntimo menos de lo que habíamos consumido; eres trabajador, trabajador y constante como nadie, el mejor trabajador que ha tenido y tendrá Mayoral, de eso no tengo ninguna duda; eres buen comedor, de los que se quemaban la lengua por prisa, pero eso sí, no dejabas ni un resquicio de comida en el plato; buen bebedor, con el que daban ganas de pasarse horas y horas de sobremesa con la bebida que fuera con tal de escucharte hablar; eres generoso, tanto que si por ti fuera tu casa no estaba vacía ningún día del año, ni aunque fuese el peor para ti, ahí estabas tu para alegrar a quien hiciera falta con tus anécdotas y tu bondad; eres padrino, mi padrino, ese que me ha enseñado a saborear cada segundo que la vida y Dios nos concede; eres jugador, de los de tardes de domingos de mus, pero de mus bien, con su tapete verde, sus cartas en condiciones y una buena compañía; eres fuerte, el más fuerte, que ante todo ha sabido ser la mejor versión de sí mismo, eres mi ojito derecho, eso que tú sabías y siempre me recordabas en secreto para que la abuela no se ofendiera; eres hermano, uno de muchos, porque los González de Gor somos unos cuantos, pero uno incondicional para todos; eres abuelo, mi abuelo, el abuelo de los cinco a los que has criado y querido como a hijos y a los que le has dicho todas las veces que estaba en tu mano que nos teníamos que esforzar en el colegio y que nos querías como a nadie; eres padre, el mejor padre que has sabido ser, y entre tú y yo te digo que no lo has podido hacer mejor, el padre que ha enseñado a sus hijas todo lo que sabía y que ha sido un ejemplo de amor incondicional; y eres marido, 56 años de matrimonio se dice rápido eh, 56 años en los que no ha habido un solo día en el que tú y la abuela nos demostráseis que es así como se tiene que querer a alguien; 56 años de matrimonio pero una vida entera de amor, y lo que os queda. pero sobre todas las cosas eres especial, no dejabas a nadie indiferente. Tan especial que te fuiste un domingo, día de la familia, día de la paella, día de la alegría, día de paz, el Día del Señor. El cual por entre muchas otras, por las cualidades que acabo de nombrar estoy segura de que te tiene en un sitio de honor ahí arriba. 

Así que solo me queda darte las gracias en mayúsculas por ser el mejor ejemplo que he podido tener y prometerte que estaremos bien. Cuidaré de la abuela como tú lo has hecho siempre y te haré estar orgulloso de lo que has sembrado, eres nuestro ángel y sé que cuando miremos al cielo, la estrella que más brille, esa serás tú. 

Te quiero todo. 

Con todo mi amor, de tu nieta y ahijada.

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