06 de octubre de 2020
06.10.2020
La Opinión de Málaga
El palique

Abriguismo

El viento nos despeina, señal de que la calvicie no avanza. Están ella y los pelos estabilizados, como en esos frentes de la I Guerra Mundial

06.10.2020 | 05:00
Abriguismo

Dice Julio Camba en uno de los textos de 'Ni fuh ni fah' (novedad editorial. Pepitas de Calabaza), que cuando va llegando la primavera, los hombres comienzan a practicar el sincorbatismo, el sinsombrerismo y el sinabriguismo. En Málaga el otoño se resiste a comenzar (ayer dimos la máxima de España) pero ya vamos viendo el abriguismo, el cazadorismo y el mangalarguismo. Y más con este viento, vientecillo, brisa, que nos azota sin convicción, nos abofetea con dulzura las mejillas y nos despeina, señal clara de que la calvicie se ha detenido. Nuestra calvicie es como esos frentes estáticos de la Primera Guerra Mundial. Nadie avanza. La calvicie no gana terreno. El pelo tampoco. A lo mejor llega el día de Navidad y pelos y calvicie hacen un alto, salen de sus trincheras y se ponen a jugar y se abrazan en señal de buena voluntad. La gente tiene ganas ya de sacar la ropa de invierno y habrá con total seguridad quien haya empleado este pasado fin de semana en cambiar los armarios. Ardua tarea. El cambio de armarios tiene un artículo por sí mismo, como tarea, como símbolo, como metáfora de la renovación o de la rutina anual de la vida. Hay quien cambia el armario dos veces al año. Otros, en cada estación. Los pobres no tenemos ropa de entretiempo. Por la ciudad estos días caminan gentes que parece vinieran de la playa o fueran a la piscina y elementos que han confundido la calle Larios con una avenida de Oslo en diciembre. Bufandas no vemos. Aún. Los polos se siguen llevando, así como el pantalón corto, prenda cómoda y que este verano hemos visto mucho en hombres de todas las edades. Con determinadas combinaciones textiles que incluyan pantalón corto puede parecer que vas vestido de niño, pero como mides uno ochenta y tienes barba blanca nadie te dice, oye niño, y sí, oiga caballero, abone la cuenta. O, señor, aquí tiene su pedido. Del estado lamentable de las pantorrillas de algunos que se ponen un pantalón corto hablaremos otro día, que no es plan de malgastar las ideas que le van viniendo a uno para las columnas. En algunos escaparates vemos más prendas grises de la cuenta, a ver si nos estamos muriendo o viene la moda zombie. Las sandalias se han ido ya por lo general y los pies quedan a buen recaudo en zapatos cerrados, principalmente zapatillas de deporte, que se han impuesto para la vida diaria e incluso son portadas por quien lleva traje. No por llevar zapatillas deportivas va la gente más rápido y diríase que desde que se han puesto de moda todo es más lento.

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