21 de octubre de 2020
21.10.2020
La Opinión de Málaga
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El autobús del Imserso

Nadie como él podría describir la imposición del uso de la mascarilla o los estados de alarma

21.10.2020 | 05:00
El autobús del Imserso

Cualquier terminología que se ejercite sin el beneplácito del gran sabio que fue –es– el filósofo Bueno está condenada al equívoco, precisamente por ser el discurso la representación material del pensamiento, si es que la palabra es materia. Claro ejemplo lo tenemos en el Congreso de los Diputados en donde pasamos de la dialéctica al zasca.

Don Gustavo, en su peroración, tras expresar varias frases seguidas, necesitaba de una especie de exhalación que sugería un esfuerzo respiratorio, más intelectual que orgánico, incrementando la fuerza que imprimía a su condición de denunciante de falacias. Él no utilizaría el término bulo tan en boga en la calle, digerido luego en los hemiciclos tras pasar por la televisión.

Es por eso que nadie como él podría describir la imposición del uso de la mascarilla o los estados de alarma, no tanto por ser negacionista, que no lo sería, como por la explicación que nos ofrece de la Symploké. Teoría equivalente al caos del discurso nacional y nacionalista, sintetiza el enzarzado gobierno de la capital del reino. El primer término con el que explica la Symploké, citando a Platón, lo representa con dos grupos que luchan a espada, enredados, como están en Madrid.

En apenas siete minutos de vídeo en Youtube, accesible a todo el mundo, explica el profesor la teoría Symploké, que se puede acompañar de la sintonía 'Madrid me desesperas' entonada por el grupo 'Los Sirex'. El principal filósofo español del último siglo sabría disculpar la comparación, pues es oportuna. En su anecdotario justificó a un restaurador que reivindicaba la filosofía del jamón como identidad de su cocina, aumentando Bueno la anécdota a categoría discontinua cuando afirmó que el jamón ahuyentó de España a quienes no admiten el cerdo en su confesión. Eso sí es filosofía. Lo de las religiones lo llevaba mal, hasta el punto que escondía dentro del libro de misa lecturas filosóficas cuando de chaval le obligaban a asistir al santo oficio.

Bueno supo adelantarse a la pandemia azuzando a izquierdas y derechas. Llevaba muy mal eso de justificar la lateralidad. Así preconizó lo del 'Ministerio de la Fraternidad' tan bien resumido en la teoría Symploké, cuya esencia está en el discurso de Platón y las conexiones entre partidos políticos de uno y otro signo, procurando ministerios-regalo, el 'tiene mi apoyo incondicional' o los endeudamientos adicionales exprés, exclusivo de socios nacionalistas.

Su magisterio explicó que la democracia viene a ser como aquel autobús del Imserso que se dirigía a Santiago. A raíz de la propuesta de un iluminado, tras votación a mano alzada, el autobús desvía su itinerario a Sevilla. ¿Es eso democracia?, nos dejó caer, por aquello del derecho a votar.

Don Gustavo Bueno Martínez sería el único que nos podía explicar por qué los helenos están librando la pandemia. Sin el racionalismo griego no es posible vivir. Todo gira en torno a la filosofía, de ahí que le echemos en falta.

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