La Real Academia de la Lengua define baraka como una corriente de suerte favorable, y añade: «En Marruecos, protección divina de la que disfrutan los jerifes o morabitos», es decir, los descendientes del profeta o las personas de especial religiosidad. En las próximas horas se decide la última plaza para la fase final de la Copa del Rey y viendo los avatares del destino parece imposible que Unicaja no este en ella.

El manto de la Baraka ha propiciado que a pesar de haber perdido contra seis de los siete primeros de la clasificación, y haber desperdiciado dos «bolas de Copa» en casa ante dos de los peores equipos de la liga, Fuenlabrada y Betis, el equipo siga en la carrera. «Baskonia echa una mano al Unicaja ganando al Morabanc Andorra» o «El Madrid se alía con Unicaja ganado al Andorra» son algunos de los titulares que hemos leído en los últimos días en la prensa malagueña. Los aplazamientos de partidos por la COVID-19 han dejado al Murcia sin opciones y al Manresa contra las cuerdas.

Este fin de semana se plantea además un duelo por la Copa entre malagueños y manresanos. Si el Manresa pierde con el Barcelona, dirá adiós a sus opciones y clasificará automáticamente a Unicaja. Este partido se juega además 24 horas antes que el partido ante el Baskonia. Cuando los jugadores de Luis Casimiro salten al parqué del Carpena ya sabrán si están clasificados o tienen que salir a «morder» ante el equipo de Dusko Ivanovic. Baskonia además juega el domingo en Málaga después de disputar dos partidos, martes y jueves, en la Euroliga ante Alba de Berlín y CSKA, y pendientes de jugar la semana siguiente otros dos ante Fenerbahce y Maccabi. Vamos, que con una plantilla corta, y con los play off de la Euroliga en juego, no parece que el Baskonia venga a morir al Carpena aunque se jueguen ser cabezas de serie de la competición copera.

Es cierto que las lesiones no han dado tregua a los malagueños en los últimos meses, sobre todo en el puesto de base. Pero también es cierto que esa es la posición mejor cubierta en la plantilla y que el club rápidamente se ha movido en el mercado para lograr refuerzos. Por el contrario, Unicaja ha sido hasta ahora el equipo más respetado por la pandemia. El club ha sufrido casos pero en su cuadro técnico, no en su entrenador, y en jugadores secundarios en la plantilla y sólo en dos casos: el conocido de Francis Alonso en el final de la temporada pasada y otro este año, pero el equipo no ha sufrido ningún aplazamiento de partidos ni en la ACB, ni en la Eurocup. Ha jugado todos los partidos en la fecha que tenía que hacerlo con su plantel intacto y en ocasiones ante equipos seriamente afectados.

La Baraka también ha librado al entrenador de las críticas de su público. Es difícil creer que si el Carpena estuviera lleno, jornada tras jornada, Luis Casimiro seguiría en su puesto. Los esperpentos vividos ante Fuenlabrada, Betis o ULM entre otros seguramente le hubieran costado el puesto.

Creo que la plantilla es mejor de lo que juega y que el equipo llega al primer momento caliente de la temporada en un estado de forma pésimo. Ya sé que Mekel ha jugado entre poco y nada y que Alberto se ha lesionado en el peor momento, pero no es disculpa para encajar 114 puntos ante un equipo que anota de media 76 o para tirar el primer puesto de la competición europea ante un equipo eliminado como el ULM encajando 94 puntos en casa. Y tampoco es excusa para que desde el 13 de diciembre el equipo sume 1 victoria y cinco derrotas.

La Eurocup, como única vía de acceso a la Euroliga, es vital en el futuro del club a medio plazo pero la Copa es vital desde el punto de vista anímico de la afición. Sólo hay que recordar lo vivido hace casi un año en la fase final de Málaga. Clasificarse es obligatorio y hacerlo por méritos propios y no por favores de los demás, debería serlo también. Suerte y poneos la mascarilla.