El victimismo de algunos separados

Junto a la monocromía de los sentimientos se distingue el motivo. Hay personas que son el acceso a la consecuencia y junto a su sombra muere lo que no entronca con la constancia.

El victimismo descarnado de muchos separados y separadas es la evidencia del mal entender. Sí, hay personas que no son la convivencia del tiempo, y ven en los finales la tierra de una sepultura. Dicho de otra manera, sentir que junto a la quiebra viene la inflexión es de personas inmaduras. Creo que las separaciones muestran el contenido del odio acumulado y restan respeto. Es curioso ver que hay personas que se empeñan en vivir «disgustados» y todo para dar pena. Por orgullo (sonrío) se desdeña todo; hasta la razón. Me aburren los que estallan por todo y persiguen asombrar con la pena. ¡Mira qué son pesados! Todos en algún momento de nuestra vida somos la etiqueta de un mal licor. Y nos jodemos y nos aguantamos. Vaya, ya he dicho un taco, pero bueno (sonrío) era esencial para enfatizar la síntesis. Hay personas muy elegantes, personas que saben irse sin hacer ruido. Personas que no necesitan hablar mal de sus ex parejas y no hablan un lenguaje paradójico. Afortunadamente hay personas que son la reserva del silencio y con delicadeza inician la travesía hacía un futuro. La forma de la que hablamos de las personas que ocuparon nuestra vida dice mucho de nosotros. Díganme: ¿de qué sirve fragmentar pudiendo ser la conciliación que se abre camino? Son tiempos difíciles, todos andamos un poco exasperados, por tanto dejemos de ser cizaña y salgamos a la búsqueda del corazón.