Resulta sorprendente el pronunciamiento cíclico, cada vez que se sube el SMI, de muchos economistas y políticos de derechas que acuden presto a manifestar su posición contraria con los mismos tres tipos de argumentos: que se impide el crecimiento económico, que hace descender el empleo y por tanto aumentaría el desempleo.

Lo primero que debemos afirmar es que el efecto más importante de la subida del SMI en 2019, es que ha contribuido al crecimiento salarial. En 2019 el salario medio en Málaga sube respecto a 2018 un 4,4% en términos reales, la mayor subida desde 2014. Y algo tendrá que ver el SMI.

La reducción de la desigualdad es la primera consecuencia de una subida salarial en las categorías más bajas de jóvenes y mujeres. Efectivamente, el salario medio de los trabajadores de Málaga situados en el 20% inferior ha subido en 2019 muy por encima de lo que lo hace el salario medio de todas las personas trabajadoras, pues lo ha hecho en un 24,7%.

En segundo lugar, se decía que esta subida del SMI provocaría una disminución del empleo. Pues bien, los datos –siempre oficiales- nos dicen que el empleo asalariado aumentó en Málaga en el año 2019 un 1,9% con respecto a 2018, un 0,9% en Andalucía y un 1,4% en el total nacional. La Encuesta de Población Activa nos ofrece cifras muy superiores en el crecimiento del empleo asalariado en 2019.

Entre los jóvenes menores de 25 años los datos oficiales nos ofrecen un crecimiento del empleo asalariado superior al general: 5,02% en la provincia, 3,47% en Andalucía y 3,83% en el total nacional. En este caso, la EPA nos da cifras de crecimiento muy superiores en empleo de jóvenes: 47,7% en la provincia. Se puede, pues, concluir que entre los jóvenes, 2019 ha reflejado un aumento del empleo, muy alejado, de las predicciones hechas.

Vayamos a los sectores con salarios más bajos. Los dos sectores con los salarios más bajos, excluida la agricultura, son, tanto en la provincia como en Andalucía o el total nacional, “Otros servicios personales y de ocio” -donde está incluida la hostelería- y “Servicios a las empresas”. En estos sectores el empleo también ha crecido en 2019 un 4,60% y un 3,53% respectivamente.

Centrándonos en los sectores, conviene resaltar que el empleo cae en tres de ellos, pero no precisamente caracterizados por sus bajos salarios. Estos son: Entidades financieras y aseguradoras, con el salario medio mayor, Servicios sociales, con el segundo mayor salario medio, e Industria. En el primero de ellos, que tiene la mayor caída, el empleo desciende un 17,65% en la provincia. En Servicios sociales el empleo ha caído un 3,25% en la provincia. No es muy aventurado ver en esta caída recortes en empleo público. Y en industria la caída es del 1,87% en Málaga.

También en los sectores con salarios más bajos se puede concluir que las predicciones de disminución del empleo han resultado fallidas.

Por otra parte, las posturas contrarias al aumento del SMI advertían que irremediablemente provocaría un aumento del desempleo. Tenemos entonces que ver su evolución en 2019. Acudimos a la Encuesta de Población Activa. El total de parados, media anual, de 2019 con respecto a 2018 ha descendido un 10,60% en la provincia. Un descenso más acusado entre los menores de 25 años, que en Málaga fue del 15,40%. Tendencia igualmente, que se repite en los datos de paro registrado en el SEPE.

Parece, pues evidente, a la vista de los datos analizados, que en 2019 la subida del SMI no ha producido un aumento del paro, ni a nivel general, ni tampoco entre los colectivos más vulnerables.

También se nos decía que el aumento del SMI conduciría a una reducción de la actividad económica. Para contrastar esta predicción acudimos a las variaciones del PIB. En el año 2019 el PIB provincial ha aumentado respecto a 2018 en un 2,74%, que es una cifra notable de crecimiento.

La conclusión de todo lo dicho es que la subida importante del SMI en 2019 no ha producido los efectos negativos que las derechas aducían para oponerse a él, ni a nivel general ni tampoco en los sectores más afectados directamente por esta subida. Por el contrario ha contribuido al aumento de los salarios este año, como por ejemplo en la negociación colectiva, y a la reducción de la desigualdad en los sectores más vulnerables.