Confieso que he tenido que contar hasta 50 para escribir este artículo. Pensaba que lo peor de la Copa del Rey iba a ser jugar sin público. Y es que, si el público es importantísimo en cualquier competición, creo que en esta es vital. Eso de ver a todas las aficiones dando color a las gradas es muy bonito y la mejor imagen para el baloncesto. Por eso esta edición está siendo más descafeinada. Pero me equivoqué. Eso no ha sido lo peor de este fin de semana del mejor baloncesto español.

Unicaja se presentaba a su cruce con el FC Barcelona con pocas posibilidades de ganar. El equipo empieza a salir de una profunda crisis de resultados y, mucho más importante, de juego. El nuevo entrenador va poniendo su sello en el equipo y ya se notó la mano de Katsikaris en el último partido en Fuenlabrada.

Para ganar al Barça era necesario defender muy bien a Mirotic. Carlos Suárez, hasta ahora casi inédito, se encargó de eso. Era fundamental ser más consistente en defensa, estar más cerrados y no permitir que anoten muchas canastas fáciles. Se consiguió con las defensas alternativas propuestas por el entrenador griego y juntando más minutos a los dos mejores defensores del equipo, Alberto Díaz y Carlos Suárez. Era importante dominar el rebote defensivo. Sólo ocho rebotes ofensivos hizo el equipo catalán. Había que ser muy agresivos para atacar la defensa de cambios del Barcelona. Brizuela los destrozó con sus 33 puntos. Había que compartir el balón mucho mejor de lo que nos tenía el equipo acostumbrados cuando se atacara 1x1 esa defensa de cambios del Barça y ellos empezaran a ayudarse y rotar para defender estas ventajas que generase Unicaja.

Pero lo más importante era que el equipo no bajara los brazos cuando el Barcelona consiguiera una renta a su favor. Pues hasta esto se consiguió, remontando siete puntos en los últimos minutos del partido. Remontada que se culminó con una canasta en el último segundo del partido, canasta que nos llevó a la prórroga y que vino acompañada de una falta de Davies a Abromaitis, que pudo darnos la victoria si hubiese sido señalada y el americano hubiese metido el tiro libre. No digo nada si además señalan los árbitros el agarrón de Calathes a Jaime Fernández cuando este iba al rebote de ataque. Falta antideportiva.

Posiblemente tampoco se hubiera llegado a esa prórroga si no castigan a Unicaja con dos técnicas por flopping, en dos jugadas muy parecidas. Alberto Díaz y Waczynski esperan estáticos en el camino del hombre grande del Barcelona y aguantan el contacto con este para caerse tras ese choque. Dos técnicas, ¿eh? Con contacto claro. Nada de tirarse descaradamente. Sin embargo, en la prórroga cambia todo. En este momento clave del partido se señala falta en defensa cuando hay un contacto en un bloqueo que Mirotic pone a un jugador exterior de Unicaja, mucho más pequeño y con menos peso. Mirotic hace un gestito y le regalan dos tiros libres al jugador montenegrino en un momento decisivo. Y en la jugada más clara de flopping de todo el partido, Higgins se tira claramente al suelo tras un contacto muy leve cuando estaba defendiendo a Brizuela. Aquí sí se señala falta de ataque desquiciando al entrenador del Unicaja, que acabó expulsado.

Pues hoy veremos otra vez la final que parece que la gran mayoría quiere. Entiendo que un Madrid–Barça final de Copa del Rey es bueno para las audiencias y, por lo tanto, para el negocio. Pero creo que también es bueno para el baloncesto que, de vez en cuando, si algún equipo es mejor que estos dos poderosos de Europa en un partido y merezca eliminarles, esto sea posible. No pasa muchas veces, la normalidad es que ellos lleguen siempre a la final, por eso son los mejores de Europa.

Pero lo que más me duele de todo esto es que lo que le pasó al Unicaja el viernes me parece que nunca le pasa al Baskonia. A ver si para la próxima tenemos más suerte.