Tengo la suerte de poder contestar a quien me pregunta por mi profesión que soy técnica de empleo en la Asociación Arrabal-AID. Una convencida de la importancia de dedicarnos al 100% a cubrir las necesidades que tienen las personas en búsqueda de empleo, aportando de manera comunitaria nuestro granito de arena, no sólo como orientadoras profesionales, sino como fuente de recursos para que las personas con las que nos relacionamos en nuestro día a día se sientan acompañadas en su proceso.

Hace ahora 1 año y 3 meses, el presidente de Arrabal-AID, José Antonio Naveros, me planteaba la posibilidad de participar en el proyecto Eracis: Estrategia Regional Andaluza para la Cohesión e Inclusión Social. Intervención en Zonas Desfavorecidas. Un proyecto subvencionado por la Unión Europea y la Junta de Andalucía y cofinanciado por el Fondo Social Europeo que permitía a las entidades del Tercer Sector trabajar codo a codo con los Servicios Sociales de la ciudad, para intervenir con personas que necesitaban apoyo para encontrar un empleo y atender sus necesidades de una forma integral.

Desde el principio me pareció un buen proyecto, mezclaba justo lo que más me interesa: interacción con personas, la puesta en marcha de recursos de formación y dinamización social y trabajar en red para dar una cobertura holística según cada caso. Acepté la propuesta y desde finales del 2019 y durante todo el año 2020 hemos sido, junto a otras entidades sociales, referentes del proyecto Eracis en Málaga.

Y como solemos decir, ¡manos a la obra! Comenzaron las reuniones de coordinación con Servicios Sociales de las áreas de intervención asignadas: Centro y Carretera de Cádiz, los encuentros entre entidades que trabajamos en las mismas zonas y los planteamientos internos para dar cobertura a las necesidades que fuimos encontrando, muchas y de distinto alcance. Por eso, valoro desde aquí la dedicación de las personas con las que hemos trabajado, tanto a nivel de instituciones públicas como de entidades sociales y, por supuesto, el compromiso de las personas beneficiarias.

La suma de muchos esfuerzos ha permitido que, pese a la crisis económica, podamos celebrar las primeras inserciones y que 60 personas se hayan formado en el perfil profesional de ‘Operaria/o de Supermercado’, para ayudar a encontrar oportunidades laborales en uno de los sectores que mejor resisten. A esto se suma la intervención con una veintena de jóvenes para apoyar su retorno educativo, siguiendo la metodología de la Escuela de Segunda Oportunidad adaptada a sus necesidades de aprendizaje y reforzando en talleres sus habilidades pre-laborales y la orientación hacia su primer empleo. Actuaciones con personas beneficiarias que se completaron con una formación dirigida a personal técnico para su actualización en materia de recursos de empleo. 

Muchas personas pensarán que no ha sido un trabajo sencillo si se relaciona con la crisis sanitaria que estamos viviendo y cómo está afectando a todos los niveles, especialmente al empleo. Efectivamente, no ha sido una tarea fácil y queda mucho por hacer. Pero rompo una lanza a favor de las personas que se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad, que se prestan a participar en una iniciativa de estas características dando lo mejor de sí, asistiendo cada día a las sesiones informativas, formativas y de asesoramiento. A todas aquellas que han seguido buscando empleo sacando fuerzas de flaquezas y una sonrisa en la cara. Va por ellas nuestro reconocimiento por el empeño que han demostrado tener.