El siete de marzo se celebra el congreso provincial del PP malagueño. Ruido cero. Están todos colocados o embelesados con el líder. La contestación interna no existe. Si no fuera porque es un partido que gobierna Málaga ciudad, la Diputación y la Junta, se diría que está muerto de lo poco que se opone nadie a nada. Está a punto de salirnos la palabra aburrimiento. Por las orejas y la pluma y las entendederas. 33.000 personas con el carné en regla y las cuotas al día prestas al sí, el aval y la celebración. A ver, señores, qué tenemos que rellenar los periódicos, un poco de tres cuartos (o dos cuartos) al pregonero, una crisicita, un opositor, un 99% a favor, un algo, una rajada. Por no haber no hay, como en toda organización, un opositor oficial. Se busca. Los turnos de palabra van a ser para compartir recetas de bizcocho. El poder une. Y es tanto que hay cargos hasta para los simpatizantes. Otra cosa será si el declinar de Casado se acentúa. Entonces, podrían renacer sorayistas o cómo se llamen ahora. Da igual. En lo provincial, todo amarrado. Hay congresos a la búlgara y luego está el PP de Málaga. Que no es por criticar, que es por referir. El PSOE está más entretenido, claro, con un par de agrupaciones de Málaga ciudad a punto de pedir también «la renovación del proyecto político andaluz». No se sabe si el desmarcaje del susanismo lo será también de otros proyectos en curso más cercanos. Ahí anda ahora la cosa. Hay aspirantes avizor para varios cometidos. Los conciliábulos se suceden. Pero de verdad, que los cronistas somos muy dados a escribir esa muletilla así por que sí, que esta vez es verdad. Incluso participan de esa suerte de terapia en boga que hay ahora de desengancharse del susaneo o la susanidad varios alcaldes pequeños. Alguno podría dedicarse mejor a no tener su pueblo descuidado. Otros regidores de grandes municipios («a ver, a ver qué dice ya mismo el de Vélez») como el de Torremolinos, han participado recientemente allende la provincia en conspiraderías pro sanchistas o anti faraona. Están casi todos bailando.