Cuando se han cumplido cuarenta años del fallido Golpe de Estado contra la Democracia, la historia cuenta lo que cuenta, y generalmente cuenta que fue el rey Juan Carlos I quien dio la orden de retirada, lo que significó que Tejero y sus hombres abandonaran el Congreso para alivio de los Diputados que salieron del mismo acongojados pero ilesos. Nunca se sabrá, y menos ahora que el exmonarca está retirado de la vida pública en su villa de lujo en los Emiratos Árabes, a quién se esperaba para hacerse cargo del Gobierno, y siempre quedará la duda de lo que sucedió entre bambalinas, pero lo que importa de verdad es lo que ocurrió a partir del momento en el que apareció en las televisión el entonces Rey dando la orden a Tejero de salir del hemiciclo, que este fue arrestado y pasó varios años de su vida en la cárcel, como autor o chivo expiatorio de aquella farsa que pudo cambiar la Historia, o, al menos, lo que nos ha contado la historia que pasó, que la historia es muy suya y si lo dice será porque pasó y a ver quién lo discute.