Sánchez anuncia un nuevo paquete de ayudas de 11.000 millones para empresas y autónomos. Sánchez marca paquete. La hostelería y el turismo se verán beneficiados. Sánchez se ha garantizado que sea él, la oficina de Presidencia, la que reparta los fondos. Estos y los de la UE, que serán los que saquen al país del lecho y a la economía patria del muermo. De aquí a unos meses, nueva imagen de Sánchez: el repartidor. El benefactor. Entretanto, Podemos sigue su senda levantisca, su marketing de agente provocador y alternativo. Casado se enfanga, pero ahora se aviene al moderantismo y esta semana en la sesión de control al Gobierno instó al presidente a ensanchar entre ambos «la banda de la moderación». Ciudadanos va camino de la desaparición, cosa que para este cronista no es segura, y Vox suma apoyos en cada nueva elección. La gran pregunta es cuándo va a romper Sánchez con Iglesias y cuánto tiempo puede volar un Gobierno del PSOE en solitario. Presupuestos Generales del Estado ya hay, o sea, vuelo garantizado para dos años. La gestión de la pandemia ha sido refrendada, eso es el efecto Illa. Ha ganado en Cataluña. Los más poderosos del país en este preciso instante son Moreno Bonilla y Sánchez: los dos únicos que ahora mismo pueden convocar elecciones. Lejos, lejos están europeas, municipales y otras autonómicas. Bonilla y Sánchez se miran pues de reojo, cada uno con su botón para accionar, su urna y sus perspectivas y sus encuestas. Las de Sánchez dicen que para un mejor pasar la siguiente legislatura (y a lo mejor no necesitar a Podemos) hace falta prolongar el Illazo catalán y lograr lo mismo en Andalucía. O sea, sumar en las próximas generales diez o quince escaños más merced a la mejora de resultados en Cataluña y en el Sur. Moreno sabe que en Andalucía puede darse el escenario de necesitar muy mucho, no un auxilio externo, a Vox. Las empresas de sondeo harán su año. Los movimientos en todos los partidos van a ser continuados. Como diría Miguel Ángel Aguilar, atentos. Y Abascal amenazando con otra moción de censura. Quiere ponerle la otra mejilla a Casado.