Las victorias van llegando al nuevo Unicaja de Fotis Katsikaris y las caras van cambiando. Jaime, Darío, Waczynski… son muchos los jugadores que han dado un paso adelante en la crítica situación que vivía el equipo, y lo que hace un mes eran grandes sombras ahora empiezan a ser luces que iluminan un camino. Pero, ¿un camino hacia dónde?

En este último año tan atípico y doloroso que vivimos todos se ha echado en falta una voz del club que mostrara el camino, o al menos su opinión sobre el camino a seguir. Alguien que pusiera en valor todos los aspectos positivos que tiene el club en una situación crítica y ante un futuro incierto. Yo estos días me he acordado mucho de la frase aquella que pronunció Joan Laporta ante sus socios del FC. Barcelona: «Al loro, que no estamos tan mal». Si la apuesta del banco, como parece, es firme e inequívoca, el escenario de crisis que se prevé en el mundo de la canasta es una gran oportunidad de crecimiento deportivo para el equipo.

Hace años comenzaba mi carrera profesional en León, y allí conocí a Juan Arias. Llegaba a la presidencia del Ademar de balonmano y con poco dinero hacía un proyecto ilusionante que crecía año tras año hasta llegar a codearse con los más grandes, y sumar títulos nacionales y europeos. Un día tomando un café me dijo: «No te equivoques, nosotros no podemos competir en cantidad de dinero con el Barcelona, pero si con todos los demás. ¿Por qué? Porque nuestros jugadores cobran el día 1 de cada mes, todos los meses y ellos lo saben. Así hay jugadores que prefieren venir aquí con un contrato menor que saben que van a cobrar, a firmar por otro equipo que les ofrece el doble pero del que conseguirán cobrar la mitad pasados los años».

En estos meses se ha hablado de que esta seguridad financiera que el banco aporta al club era un lastre porque la gente se acomodaba: «Pase lo que pase saben que van a cobrar cada mes», «en el Unicaja nunca pasa nada» se decía. «Aquí sólo aprieta la afición del Carpena y cuando no está el rendimiento se resiente»…. Estando de acuerdo con alguno de estos planteamientos creo que es la hora de que alguien le dé la vuelta al mensaje, y lo ponga en positivo, porque si no se acabará imponiendo la versión negativa. Y ese no puede ser el entrenador, que bastante tiene con hacer su trabajo, y bien que lo está haciendo hasta el momento. Los impagos se producen en el día a día del baloncesto español, la liga rusa se tambalea, la francesa, otro tanto, la china puede ser la siguiente en caer… La solidez económica es un valor, no un lastre. Con menos dinero en estas situaciones se puede fichar a mejores jugadores.

La plantilla mantiene además una estabilidad que también debe ser un valor. 5 jugadores llevan 3 o más temporadas en el equipo. Toda la batería exterior tiene contrato para el año próximo (Alberto, Mekel, Jaime, Darío y Bouteille) u opción de ampliación por parte del club (Francis y Waczynski). Por dentro Abromaitis, Suárez y Nzosa tienen contrato y hay que renovar a Rubén Guerrero, algo imprescindible en mi opinión. Si Malcolm Thomas confirma las sensaciones de su debut y se le renueva, ¿con el resto de la masa salarial que queda libre no hay dinero para fichar un cinco de verdad? ¿Podríamos cambiar a un «Monroe» por la masa salarial de Thompson y Gerun? ¿Ese equipo no tendría opciones de luchar por muchas victorias? ¿No tendría opciones de volver a la Euroliga? Yo creo que sí.

En esta sociedad la trasmisión del mensaje muchas veces, por desgracia, es más importante que el propio mensaje. Y a este equipo le falta una voz institucional. ¿Alguien va a poner en valor que Unicaja paga como un banco? ¿Que empieza a ser un club atípico en Europa por ello? ¿Qué al cobrar cada mes no te acomodas sino al contrario te estimulas? Es la hora de poner en el equipo y en el mercado los valores positivos del club más allá de los resultados en la pista porque ese puede ser el gran cambio de cara al futuro. Suerte… y poneros la mascarilla, salva vidas.