Opinión | Marcaje en corto

Las 'panteras', otra conquista para Málaga

Cinco goles para soñar con una primera final europea. Es la renta que, pese a las adversidades, consiguió ayer traerse de tierras gallegas ese Rincón Fertilidad Málaga que sigue empeñado en sellar en letras de oro esta temporada. Porque las jugadoras dirigidas por el superlativo Suso Gallardo van camino de volver a hacer historia en Málaga, dentro del deporte femenino en cuanto a las disciplinas por equipo.

Si estas «panteras» ya vinieron a estas líneas de contraportada justo cuando llegaban sus primeras conquistas en la máxima categoría del balonmano nacional, ahora lo hacen por otro motivo. Por entonces pretendíamos significar algunos de esos nombres propios que, durante la última década y a menudo sin el oportuno reconocimiento, habían contribuido a hacer posibles los actuales laureles.

En este momento es de justicia remarcar lo que representan y seguirán representando para Málaga, más allá de lo que ocurra el próximo sábado en Ciudad Jardín. Porque esta provincia que tanto ha luchado, y tanto aún tiene por delante, hacia la igualdad plena en el deporte, empieza a tener una inmensa deuda con todas y cada una de estas jugadoras.

Todo aficionado al deporte malagueño tiene grabadas a fuego ese puñado de fechas, que no son tantas, en las que algún conjunto de la provincia lució orgulloso su brillo en las competiciones internacionales. En estos días que el Málaga CF precisamente ha premiado por su valía y excelsa trayectoria a Pepa Moreno, actual presidenta del Rincón Fertilidad Málaga, también ha grabado a fuego en La Rosaleda el nombre del mítico Joaquín Peiró.

Fue el «Galgo del Metropolitano», en su dilatada trayectoria como técnico malaguista, el timonel de un navío que alzó primero la Copa Intertoto y que luego, en los penaltis y ante el Boavista FC, se quedaría a un paso de acceder a las semifinales de la Copa de la UEFA.

En la campaña anterior, concretamente el 18 de abril de 2001, el Unicaja de baloncesto ya había hecho historia. Alzó el título de la Copa Korac, que un año antes cedió en la final ante el Limoges francés, guiado por otro nombre imborrable para el deporte en la provincia, el del entrenador serbio Bozidar Maljkovic.

Mucho más reciente mantenemos en la retina aquella aciaga noche del 9 de abril de 2013. Con un Málaga CF que se plantaba en el tiempo de descuento en Dortmund con dos goles de renta, todo apuntaba a que tenía garantizado el billete para su primera semifinal de la Champions League. Tras el empate sin goles de La Rosaleda, sendas dianas de Joaquín y Eliseu superaban provisionalmente el tanto de Lewandowski. Hasta que empató Reus, con un minuto de añadido, y Felipe Santana, en clamoroso fuera de juego y apenas dos minutos más tarde, destrozaba a toda una Europa futbolística que aquel día se habían enfundado la camiseta malaguista. Lo demás es de sobra conocido.

La igualdad plena implica poner todos estos éxitos continentales en el mismo plano de la semifinal que ayer se puso en marcha, la del Rincón Fertilidad Málaga en la siempre complicada cancha del Atlético Guardés. Porque la provincia tiene ante sí la oportunidad también histórica de obtener, el próximo sábado en Ciudad Jardín, el billete a la finalísima de la EHF European Club. Ese meritorio 18-23 cosechado a domicilio le otorga a las «panteras» más de media licencia para soñar.

Y tiene tintes épicos este triunfo porque hasta Galicia no viajó la superlativa Paula García, lesionada en un dedo, ni tampoco pudo aportar su doctorado Sole López, aquejada de un golpe desde el jueves. Para colmo de males, la también «guerrera» Silvia Arderius sufrió un esguince en la segunda parte. Fue entonces cuando las más jóvenes dieron un paso al frente. Y sentaron cátedra por ellas, pero sobre todo por décadas de deporte malagueño en femenino.