Opinión | Cartas de los lectores

Martín Sagrera Capdevila

Descienden los defraudadores religiosos

Un año más, a sólo el 32,15, desciende el porcentaje de defraudadores religiosos; es decir los que marcan en su declaración de la renta que se dé a la jerarquía católica el 0,7% de los impuestos que pagamos todos, incluidos los más de dos tercios que no quisiéramos contribuir a ese timo legal -pues ellos no pagan ni un céntimo más que nosotros y no se multiplican milagrosamente, a su conjuro, los euros, por lo que todos debemos pagarlo también «religiosamente», lo que va contra nuestro bolsillo y nuestra conciencia. ¿A qué espera este Gobierno para acabar con este fraude, del que durante tantos años ha sido también cómplice? Y ante su desvergonzada pertinacia ¿cómo es que no hay ninguna asociación o personalidad que tenga el valor de denunciarlo, no digo ya entre lo que aquí llamamos -eso sí, con mayúsculas- Justicia, sino ante la Unión Europea, que tampoco ha actuado aún de oficio?