Se ha pronunciado a favor de Juan Espadas antes Juanma Moreno que Pedro Sánchez. El presidente de la Junta alabó ayer públicamente el carácter y la personalidad del alcalde de Sevilla, diciendo que sería un rival de mucha entidad en unas elecciones autonómicas. Moreno entra en la pugna socialista no se sabe si con sinceridad y a bote pronto a preguntas de la prensa o calculada y premeditadamente, por joder a Susana Díaz. Díaz está sufriendo una gran presión y Ferraz hace todo lo posible por restarle apoyos. El deporte favorito en Andalucía a día de hoy es hacer algo contra Susana Díaz. Moreno no ha querido quedarse fuera de tal competición. Ha dado su palada en el entierro. La hiere por vía interpuesta. Ya dijo Unamuno: ¿contra quién va ese halago?

No desespere la forofada pepera no obstante: ya vendrá el poli malo en unos días a hablar sobre Espadas. Espadas y Moreno se llevan muy bien y podrían fundar el partido de los hipotensos. Son moderados pero a fuer de serlo a ver si nos van a dejar crecer unos extremismos más grandes que los rizos de un veinteañero alérgico a la peluquería. Espadas quiere ser el candidato socialista a presidir la Junta y le hubiera gustado un arreglo previo para no enfrentarse en primarias a Susana Díaz, que está de gira y que cuenta aún con muchos apoyos. Quizás no tanto como ella se cree. En el turno de cantes contra Díaz, nuevo género zarzuelero político, se esperan nuevas actuaciones que ya están deseando salir al escenario. Daniel Pérez, portavoz socialista en el Ayuntamiento de Mälaga y aspirante a ser Juan Espadas, placeó el otro día a este último por la ciudad, semanasanteando, lanzando un mensaje de asimile y asemejación, valga el palabro. Espadas tiene que trabajarse a la Andalucía oriental al igual que Moreno ha de granjearse el apoyo de Sevilla. Ni en su propio partido, en esa provincia, ha logrado mandar. Pero no adelantemos acontecimientos. Casi todo pasa en cierta medidas por lo que suceda en Madrid.