A principios de temporada todos veíamos este parón de la ACB como una bendición. La jornada de descanso llegaba justo cuando el equipo se jugaba los cuartos y las semifinales de la Eurocup y todo parecía idílico. El equipo podría concentrar sus esfuerzos en el gran objetivo del año: La vuelta a la Euroliga vía Eurocup. Las circunstancias han convertido estos días que se preveían intensos en unos días interminables donde además se ha añadido la crisis institucional que vive el equipo de Los Guindos y la ausencia por segundo año consecutivo de las tan esperadas y deseadas celebraciones de la Semana Santa. Unos días que se preveían de vino y rosas se han convertido en un pequeño calvario.

La solución de la vía institucional parece que va para largo. Su resolución dirá dónde estará el equipo la próxima temporada y que objetivos tendrá pero no debe afectar a esta temporada. Mantener el presupuesto sería un paso adelante porque todos los equipos van a tener que acometer recortes. Si estos recortes llegan a Unicaja habrá que valorar cómo es la nueva situación del equipo y lo más preocupante es que habrá que dejar marchar alguna de las piezas importantes de este equipo de Fotis Katsikaris. En el plano deportivo, jugadores y entrenador tienen la obligación de meter al equipo en los play off. Después del fiasco de la Eurocup donde se perdió la mejor oportunidad de los últimos años de llegar a la final, y por consecuencia a la Euroliga, no entrar entre los ocho primeros sería bordear el fracaso. La plantilla tiene calidad de sobra para lograrlo, y la prueba es que calcando los resultados de este tramo en la primera vuelta, los malagueños jugarán entre los ocho mejores.

Para comenzar este tramo de nueve partidos visita Málaga un renqueante Morabanc Andorra. Los del principado han visto como la temporada se les torcía desde el inicio entre lesiones y COVID-19. Han tenido que ir al mercado hasta en cinco ocasiones y, a pesar de todo, la pasada jornada ante el Baskonia sólo pudieron contar con nueve jugadores ,si contamos al recién llegado Kulvietis que llevaba unos días en la ciudad.

A pesar de ello siguen en la carrera por el play off de la liga. Entre las incorporaciones destaca el bielorruso Artsiom Parakhouski. «Big Art» es ya un veterano de 33 años pero todavía con un camino por recorrer. Nacido en Minsk de pequeño desconocía el mundo del baloncesto. Su padre Nikolai, que había sido heptatleta, era el director de la selección de atletismo de Bielorrusia. Su madre Tatyana era entrenadora de natación y gerente del equipo nacional de la misma especialidad. La piscina fue su primer amor como recordaba en una entrevista para la web de la Euroliga: «Mi mamá me inició en la natación cuando tenía cuatro años. Me metió en el agua para hacerme más fuerte. A los siete años comencé con el fútbol. Mi padre quería que hiciera atletismo pero yo quería un deporte de equipo».

No sabía nada de baloncesto en un país donde el hockey hielo es el rey. Hasta que sus 2,03 metros le obligaron a dejar el fútbol a los 16 años. En ese momento fue su primer contacto con la pelota naranja. En sólo dos años disputaba con su selección el europeo U20 y se medía a Marc Gasol o Mirza Begic. Un año después volaba a Estados Unidos y a los 21 años, con sólo cinco en el baloncesto, lideraba a la Universidad de Radford a vencer su conferencia y a disputar los míticos March Madness de la NCAA. Era el líder de un equipo que disputaba una competición que hace cinco años no conocía.

Convertido en un ídolo de su universidad, los aficionados acudían a los partidos con banderas de Bielorrusia, lideraba la competición en rebotes 12,9 por noche, era segundo en porcentaje de campo y tercero en anotación con 24,1 puntos. Unos números que adornaba con grandes actuaciones ante universidades de prestigio como Duke o Kansas. Todos le veian en la segunda ronda del Draft, pero no fue elegido y volvió a Europa.

Su presentación en la Euroliga con el Nizhny Novgorod fue espectacular y a mitad de temporada lideraba la competición en tapones y era uno de los mejores reboteadores. Kazán, Maccabi, Rytas, Partizan y un peregrinar que acaba esta temporada en Andorra. El sábado pondrá a prueba a los pívots verdes.

Suerte… y no olvidéis poneos la mascarilla.