Seguro que han reparado ustedes en lo complicado que es hacerse el particular diario de la crisis que está viviendo nuestro Unicaja, a mí me ha tocado hacerlo desde esta columna cada martes, y lo cierto es que podría estar escribiendo sobre lo revuelto que estaba el mar el pasado sábado, pero habida cuenta que el Club Baloncesto Málaga sigue sin presidente desde hace casi un mes y en el tema de la crisis institucional publicitada a la vez, más allá de buenos deseos lanzados por el político de turno no hay nada nuevo, y el equipo en la cancha está haciendo campaña a favor del consumo de fármacos a destajo, pero en la vertiente antidepresivos. Por eso, tal vez lo único que me sale es algo de desesperación.

Eso en primera persona, pero cada uno somos libres de llevar esto como nos convenga. Lo digo porque desde 1979, fecha en la que empecé a ver al entonces Caja de Ronda con regularidad, me ha dado tiempo a vivir muchas cosas, temporadas en la segunda categoría cuándo se llamaba Primera B, el primer ascenso, descender de categoría, volver arriba, tener un estatus de clásico en la élite del baloncesto español, llegar a Europa, ya fuera en la Copa Korac o posteriormente en la Euroliga, pelear por títulos, conseguirlos, y vivir muchas decepciones por el camino, ha dado tiempo casi de todo, hasta llegar aquí.

En ese trayecto ha habido gente que se ha sumado, algunos por pasión, otros por eso tan malagueño como apuntarse al carro del vencedor y muchos se han ido cayendo por algo tan respetable como los motivos personales, pero lo que no sé es hasta dónde podrá llegar el límite de aguante de los que continuamos aún fieles a todo esto. Y es que quizá más de uno habrá pensado eso de «bendito COVID», porque de haber público en la grada, en lo que llevamos de temporada y parte también de la anterior, hubiera tenido el acompañamiento de críticas desde la grada, y repartidas en todas las direcciones, porque realmente no hay nadie que pueda salvarse.

Yo me pregunto si hay alguien a quién le importe todo esto, y esto no es un «calentón» tras el partido del sábado o el de la jornada anterior. Es algo pensado y meditado. Desde fuera, totalmente al margen de lo que ocurre en el club y lo que le rodea, a tenor de lo que los medios de comunicación transmiten y la actuación del equipo pone en el escaparate en cada partido, da la impresión que no se sabe si este descenso generalizado terminará estampándose en pleno infierno o podrá frenarse antes.

Lo cierto es que si tuviéramos la certeza de que todo esto sirve para algo, daríamos por buena esta aparente catarsis, dejando pasar el tiempo y terminaríamos siendo felices, o por lo menos aceptando esta tortura que se está pasando y que parece que sofoca sólo a unos pocos, pero, ¿realmente se sabe hacia dónde se va?

Lo que el pasado junio era una plantilla «bastante aprovechable con un par de retoques» se ha terminado convirtiendo en un grupo de tipos con la misma camiseta que resultan poco dignos de vestirla, todo ello con cambio de entrenador de por medio, una orfandad en la dirigencia del club aún sin visos de solución y una desorientación a todos los niveles, lo que presenta una amenaza tan duradera como peligrosa, y lo peor de todo es que esta continua rebaja de estatus que llevamos observando tanto tiempo, se barrunta complicada de arreglar en breve.

No creo en las fórmulas magistrales, creo mucho más en aprovechar todo lo que se tiene, aunque el problema de entrada es ver quien va a decir qué es lo que se quiere hacer, y eso sí que es peligroso, porque visto los antecedentes, me quedo de cualquier manera menos tranquilo.

En medio de todo esto, la que quizá es la única buena noticia de la temporada es Yannick Nzosa, que ha sido elegido en tercer lugar de la clasificación de mejor jugador joven, un gran resultado, porque no hay que dejar de lado que Usman Garuba -primero- y Dino Radoncic -segundo- son mayores, uno de 2001 y el otro de 1999, y mientras que el de Kinshasa ha debutado este año, el madridista lo hizo en la 18/19 y el montenegrino, la 15/16. Ojalá quienes tienen que decidir lo hagan ya, y veamos al chico siendo una pieza importante del equipo, y que si sale camino de la NBA, como dicen que puede terminar marchando, sea tras dar muchos partidos gloriosos para no seguir teniendo que recurrir a glorias pasadas.