Los camareros, peluqueros, taxistas...

No sólo sirven cafés, cañas y pinchos, sino que también hablan con sus clientes, y si están contentos de cómo les tratan los que mandan, hablan sin parar de ello a todo bicho viviente. También pasa con los peluqueros o los taxistas: si les dejan trabajar, aunque sea un poco, en estos tiempos de pandemia, con todas las restricciones habidas y por haber, están contentos y te valoran positivamente, porque piensan que el bienestar de ellos no sólo está en la salud, con ser esto importante, sino en vivir, más o menos tranquilamente, de su trabajo. Todo el que quiera cerrarlo todo como prevención de posibles contagios pandémicos se encuentra, cuando pasan meses y meses así, con que esa prevención no sirve bien hasta que no estemos todos vacunados. Mientras tanto las medidas parecen escasas, fastidian a muchos, pero no sirven casi ni para curar a algunos.

Jesús Domingo Martínez. Málaga