El último año del primer quinquenio del nuevo siglo, vino cargado de acontecimientos culturales y sociales de gran relevancia que marcaron el devenir de los próximos años en España. Torcuato Luca de Tena funda en Madrid el diario «ABC» de ideología monárquica. Nace en Luarca Severo Ochoa. El arquitecto catalán Antonio Gaudí comienza en Barcelona la construcción de la Casa Mila, popularmente conocida como La Pedrera. Un temporal de frío azota a España lo que hace que Sevilla aparezca cubierta por un manto de nieve para sorpresa de propios y extraños. En el plano internacional, el rey Alfonso XIII sufre un atentado en París del cual sale con vida. En Amiens fallece a los 77 años de edad Julio Verne. Se producen los nacimientos de Cristian Dior y Greta Garbo. Albert Einstein publica su «Teoría de la Relatividad», y Fritz Schaudinn descubre el agente productor de la sífilis.

Otro hecho de gran trascendencia, pero que adquiriría una elevada importancia con él paso de las fechas, fue la disputa de la 3ª edición de la Copa del Rey de aquella novedosa actividad física importada desde el Reino Unido, llamada football.

Ese año, el torneo había llamado la atención de los equipos vascos: San Sebastián Recreativo Club y el bicampeón Athletic Club de Bilbao, que era el equipo a batir y que, de volver a vencer, se alzaría con el título en propiedad. Ambos equipos se presentaron en la capital de España para jugarse el campeonato ante el emergente Madrid Football Club. Pero antes y para dilucidar el representante de la zona centro en el torneo, el 2 de mayo se jugaría la eliminatoria entre el Madrid y el Moncloa en la que resultó vencedor el primero por 2-0, tras una dura riña entre ambos contendientes. Aquel triunfo sirvió a los chicos de Carlos Padrós para disputar la fase final.

El sorteo enfrentó en eliminatoria al Madrid con el San Sebastián, al que ganó por 3-0, con dos goles de Prast y uno de Alonso, tantos que valdrían a los blancos para disputar su primera final. Esta se celebraría dos días más tarde, el 18 de abril, en el campo del Tiro de Pichón, propiedad del Athletic de Madrid. Aquella final histórica para el conjunto madridista, y no menos importante para los rojiblancos (actuales bicampeones), presentó las siguientes formaciones: por parte del Athletic de Bilbao: Prado, García, Irízar, Rusech, Murga, Silva, Davies, R. de Tejada, Deyer, Sota y Larrea, mientras que el aspirante, Madrid FC, presentó la siguiente histórica formación: Alcalde, Berraondo, Álvarez, Bisbal, Lizarraga, Normand, Parages, Prast, Alonso, Revuelta y Yarza.

Después de un emocionantísimo y disputado partido, Prast conseguiría en el minuto 70 el gol más importante de la Sociedad Madrid Foot-ball Club hasta la fecha, narrado en una de las primeras crónicas dedicadas a un partido de foot-ball por Arte y Sport, en los siguientes términos: En el segundo tiempo sale el Athletic, reanudándose la lucha con el mismo ardor, pero atacando con más acierto los del Madrid, que consiguen, tras de breves jugadas, el primer tanto de la tarde, marcado por Prast, y dispuesto por Parages, que estuvo colosal corriendo y pasando el balón. El público no se cansa de aplaudir.

El Madrid venció por 1-0 y Arte y Sport finalizó su crónica con elogios al Madrid: El Madrid, actual campeón de España, es el club más antiguo y mejor organizado de la Corte. A él se deben todos los concursos importantes de football celebrados en España. Merced a su constancia y entusiasmo ha llegado a colocarse a tan envidiable altura. Tres veces ha jugado con las más nobles sociedades de España, quedando la primera vez en tercer lugar, al siguiente año en el segundo (se trata de una errata ya que el subcampeón de aquel año fue el Español de Madrid), y este último el primero, lo que prueba su marcado progreso. Su equipo es de primera fuerza, siendo la nota característica de su juego la combinación precisa de sus delanteros.

Como recuerdo y a iniciativa del presidente del club, los jugadores blancos se repartirían once medallas entre cada uno de sus participantes. Una de las curiosidades de la final, vino de la mano del árbitro del encuentro, el Sr. Forster, también centrocampista del San Sebastián.

El sueño de los Padrós por fin se vería hecho realidad tres años después de la oficialización del club. Aquel título fue el comienzo de una bonita historia, que llevaría a la institución blanca a vivir su primera época dorada, con la conquista de cuatro Campeonatos de España de forma consecutiva.