La buena noticia es el que por fin se ha impuesto una multa millonaria a Vodafone por acosar, mediante teléfonos fijos y móviles, a sus clientes, ex clientes y ciudadanos en general. La noticia mala, es que esa multa es de sólo ocho (8) millones, cantidad para ella de risa, que recuperará en un momento multiplicando su método de extorsión mediante esa modalidad moderna de refinada tortura. Mi testimonio es que, siendo ex cliente, he sufrido también ese acoso, e incluso en ilegales horas nocturnas. A mis protestas, Vodafone ha incrementado su acoso, teniendo yo registrados ya casi un centenar de teléfonos desde los que he sido atacado, de los doscientos que han participado en esa cruel cacería. Persecución que todavía continúa, a pesar de haberme escrito no sólo en la lista Robinson y enviado hace más de un año a Vodafone, como es de ley, una carta certificada para que borrara en tres meses todos mis datos de sus archivos. Animo pues a los ciudadanos conscientes y capaces a que, por su propio bien y el de millones de otras víctimas de toda edad, estado de salud y capacidad de oponerse a tan extraordinario abuso, procedan cuanto antes a realizar sus respectivas denuncias contra esa multinacional despiadada contactando con la Agencia Española de Protección de Datos, en los teléfonos 901 10 00 99 y 912 66 35 17.