La peor temporada de los últimos años de Unicaja nos traerá un verano muy calentito y no solo en lo climatológico. Este año se apostó por la continuidad y sólo llego un fichaje, Abromaitis. Se dejó ir mucho músculo y se apostó por el talento y la velocidad pero la apuesta salió entre mal y peor. El equipo nunca pareció conectado a la competición y su entrenador, Luis Casimiro, no encontró en Málaga la tecla que si había encontrado en otros equipos. Las lesiones atacando sobre todo al puesto de base y la poca aportación de los jugadores interiores hicieron el resto. En resumen, una temporada que solo deja una luz, Nzosa. Muy brillante, pero sólo una. El resto de la plantilla no parece mejor que hace un año, los que no parecen peores, parecen iguales y con eso no es suficiente. Llega el momento de la revolución en el peor momento.

La próxima temporada tiene muchas incógnitas vitales por despejar: Presupuesto, presidente y director deportivo. Es decir, la santísima trinidad de un equipo. Es cierto que se confirma la continuidad del apoyo de Unicaja pero no se establece su cuantía. Un recorte de presupuesto supondría un recorte en la calidad de la plantilla. El Burgos, por ejemplo, ha competido y ganado con menos presupuesto que los malagueños; ¿Es posible? Sí. ¿Es más difícil y tienes más posibilidades de equivocarte? También. Siempre se habla del triunfo del TDK Manresa en la liga, es cierto, pero ocurrió 1 vez en 64 años de liga. Además el club verde ha demostrado en los últimos años que no es capaz de aprovechar todo el talento que es capaz de fichar, algo imprescindible para poder competir con bajos presupuestos. El último ejemplo es el actual MVP de la competición, Gio Shermadini, pero la lista es muy larga y no es cuestión de martirizarse.

El club está sin presidente. Se están tomando las decisiones para la próxima temporada sin tener en cuenta a la persona que cuando llegue, más poder de decisión tendrá en la entidad. Y esto es aplicable a la dirección deportiva, también vacante. ¿Qué pasa si a la cúpula que llegue no le gusta ni el entrenador, ni los jugadores fichados? ¿Quién ha renovado a Fotis Katsikaris? No digo que sea una mala decisión, digo que en un club con un funcionamiento normal, primero se elige al presidente, después se cierra el presupuesto, después se contrata al director deportivo y, por último, estos fichan al entrenador y a los jugadores. Esta es la manera correcta, y aun haciéndolo así, muchas veces surgen roces y desacuerdos. Construir la casa por el tejado no suele ser una buena decisión. A veces funciona pero normalmente se te cae la casa.

Manolo Rubia, una vez más al servicio del club, junto con el renovado Fotis Katsikaris, parecen los designados para esta labor y espero que acierten. Rubia ha trabajado de manera excepcional por este club. Pocas veces reconocido, ha traído al equipo a jugadores que parecían fuera del alcance de la entidad de Los Guindos. En muchas ocasiones ha tenido que asumir decisiones que no eran suyas y lo ha hecho de manera callada, asumiendo culpas que no le correspondían. Esperemos que acierte y que el que venga no quiera tirar todo lo construido para dejar su sello.

Si hacemos una media de todo lo publicado en las últimas horas en Málaga parece que al equipo llegarán al menos cinco jugadores: Un base, dos exteriores y dos pívots. Sigo pensando lo mismo que hace casi dos años. La base nacional es buena y permite crecer. Hay que centrarse en dos jugadores interiores, fuertes y de calidad. Ahí es donde hay que dejarse los esfuerzos y los euros. Su combinación con los Alberto, Jaime, Darío, Bouteille, Francis, Carlos, Nzosa, Rubén o Abromaitis dejarían al equipo en un primer nivel. Como se ha demostrado, no es lo mismo Greg Monroe que Malcolm Thomas, Thomas no es un mal jugador pero el equipo necesitaba un cinco fuerte y decisivo en las dos zonas. Y ese era Monroe.

Es la hora de soñar con grandes jugadores y de darse de bruces con la realidad. Es la hora de fichar jugadores pero sobre todo de hacer un equipo. No sirve de nada fichar un gran jugador si esa posición la tienes cubierta con otro similar. El equipo adolece desde hace varios años de las mismas carencias y es la hora de corregirlas. Es mejor fichar menos jugadores y de calidad, que seis o siete que no mejoran lo que hay en Los Guindos. Es la hora de pensar, de tener los pies en el suelo y de acertar, aunque no es fácil. En los años 90 uno de los mejores representantes de jugadores que hay en nuestro país me decía sobre el fichaje de los americanos y sus viajes a Estados Unidos: «Los jugadores que fichamos son como las sandias, por fuera todas son bonitas pero hasta que no las abres no sabes si son buenas o malas». Suerte.