Ya ha comenzado oficialmente la campaña de las primarias en el PSOE andaluz. Como si no llevaran semanas en el empeño. Susana Díaz está dando un toque andalucista, blanquiverde y díscolo a su estrategia. Autónomo, desconectado de Madrid. Se la ve alegre e incluso confiada. El asunto de los indultos a los presos del procés va a influir. No se dice, no se explicita, pero se utiliza: ella es la españolista, la andalucista pero Espadas es el de Ferraz. El de Sánchez. Díaz quiso en un principio rodearse solo de militantes de base, especie que ahora, sin la capacidad de colocar o enchufar a nadie, ha crecido y e incluso se ha multiplicado. Pero ha llegado la hora de exhibir también apoyos incondicionales, de ahí el goteo diseñado por sus estrategas: un día Víctor Navas, alcalde de Benalmádena, al siguiente Ruiz Espejo, secretario provincial, y de postre, coincidiendo con un acto en su municipio, José González, alcalde de Mijas, el hombre del PSOE malagueño con más poder institucional. Y lo que pudiera estar por venir. Muy interesante que dos amigos íntimos apetecieran el mismo cometido. Lo de más ringorrango fue lo de Espejo, que colgó un vídeo de apoyo a Susana Díaz y al que si le va mal en política algún día, bien podría dedicarse al coaching, abanderando el lema de las necesarias segundas oportunidades.

En el bando opuesto, la campaña del alcalde de Sevilla comenzaba a presentar claros signos de pichatristismo. De inercia y muermo, de siempre la misma gente. Pero se ha reactivado algo este fin de semana con el ataque directo a Díaz donde duele: ya no conecta, no sintoniza. Nosotros somos un mando a distancia, pero ella es un canal en blanco y negro. Susana Díaz está de arte con su gente, lo malo es cuando la sacan de esa salsa.

En Málaga es tal vez donde la cosa está más disputada, o eso parece a priori. En el hipotético caso de un triunfo general de Espadas en el conjunto de Andalucía pero una victoria de Susana Díaz en Málaga, ya hay quien ve al PSOE malagueño como una suerte de PSC. Salvando todas las distancias. Que son insalvables, por cierto. El problema es que el PSOE malagueño ha sido generalmente cobardito para romper esos ejes de poder orgánico (Jaén) o político-inversor (Valle del Guadalquivir). Aquí mucho carácter levantisco-reivindicativo hasta que se logra una dirección general. Esta semana puede ser muy interesante, si bien esta frase podría pronunciarse cualquier día de cualquier año respecto a cualquier orden de la vida. Faltan elefantes por irrumpir, de fuera de Andalucía. Aunque no voten. Pero exhibirán su apoyo. Hay apoyos que matan. Sí, también es verdad, se está viendo en Málaga. Y si no matan, por lo menos hieren.