¿Este verano va a ser muy largo? Para los que somos seguidores de nuestro Unicaja, va a serlo y mucho, sobre todo, porque para bueno o para malo, la incertidumbre es casi lo peor que nos puede pasar como personas. Ando extrañado con que alguien desde dentro del club no nos venda este verano como la máxima expresión de la novedad, sin presidente, sin saber qué presupuesto se va a manejar y desconociendo si uno de los artífices de la plantilla próxima va a seguir. Sólo falta el jefe de pista gritando «¡más difícil todavía…!»

Partiendo de la base que, en muchos aspectos, son más próximos los planes de defensa de Gibraltar que la política de información del Club Baloncesto Málaga, cualquier cosa que se diga es solo una especulación, nada oficial.

Todo esto me recuerda al mítico PC Básket, no es por desdeñar a otros, ni por un localismo mal entendido, es porque la vertiente de mánager general era mejor en el juego de la empresa española Dinamic Multimedia, eso y que en un alarde de frikismo, mi hijo Carlos practicaba lectura, escritura y algo de geografía jugando.

Lo digo porque plantearse el grupo que estará a las órdenes de Fotis Katsikaris e intentar acertar es dar con el resultado del Euromillón. De entrada, de los muchos jugadores con contrato, no todos son del gusto para continuar la temporada próxima, lo cual, añadido a la poca certeza que hay sobre el presupuesto próximo (ojo, todo desde la óptica exterior a la que se puede acceder) hace que una cosa sea qué posiciones se quieran reforzar, y la otra a cuáles de ellas se puede optar realmente.

Ciñéndome a la nomenclatura habitual, diría que al grupo de la temporada 20/21 hay que mejorarle el puesto de base, hay que darle cierta lógica al de escolta y alero, para que no sobren unos jugadores y falten otros, en el juego interior hay que buscar un mínimo de solidez para que la defensa cajista no sea una broma de mal gusto y en la posición de «4», con tener jugadores que puedan jugar de manera efectiva, casi nos conformaríamos.

Sí, tenemos claro que, obviando el talento ofensivo, la plantilla anterior parece que se hizo mirando las valoraciones del PC Básket, prescindiendo de lo que realmente hace fuerte a un plantel, lo complementarios que sean en la realidad los jugadores, y ahora, no tenemos que dejar de lado el problema real que va a suponer darle un mínimo de lógica al grupo a manejar para el curso que viene.

Para ello habrá que ser tan pragmático como duro a la hora de tomar decisiones, intentar dejar atrás -si es posible- ese mal endémico en el Unicaja que es el valor inusitado que cobra un jugador porque tiene contrato en vigor, no por su rendimiento, y ser lo suficientemente hábil para gestionar una salida, algo para lo que sí que tienen que aparecer los directivos, mucho más allá de la figura del entrenador y del director deportivo, que parecen los únicos responsables y/o culpables de lo que se vaya a hacer.

Ya se ha puesto sobre la mesa la imposibilidad de contar con todos los miembros del trío Francis Alonso-Darío Brizuela-Jaime Fernández, por contrato, por la duplicidad de funciones y por la necesidad estratégica e institucional de contar con el malagueño, intentar rentabilizar una salida de los dos ex estudiantiles parece importante, aunque pueda suponer perder rendimiento.

Dar un mínimo de sentido a la posición de «4» es otro aspecto a decidir de manera seria. Al contar con Tim Abromaitis y Carlos Suárez con contrato ahí, alguien podría decir que no hace falta reforzarlo, o si acaso, colocando al de Waterbury en la posición de alero, cosa que en su día hizo, pero en la que no se encuentra cómodo.

Aparte me he dejado a Carlos Suárez, el Unicaja actual necesita acertar en cada una de sus decisiones, y a día de hoy, el capitán está lejos de ser una opción fiable. No niego ni su capacidad, ni lo que aporta fuera del parquet, ni todo lo bueno que ha supuesto tenerlo, pero la cantidad de lesiones musculares provoca que el de Aranjuez y su sueldo sean un lujo que hoy el club no puede permitirse.

He hablado del PC Básket, de los errores y los aciertos imprescindibles, y aquí podría poner a Adam Waczynski, que está viviendo la inversa que vivió en su día con Sasu Salin, ahora él es el que sufre acabar contrato, mientras que un Axel Bouteille por debajo de las expectativas va camino de hacer valer su situación legal por delante del polaco, que quizá ha jugado sus mejores minutos en Málaga. No hablo ni de implicación, identificación o simbiosis con el club, que si fuera por eso, el club tendría un presidente de Torun, y ahora que caigo, de momento no tiene ninguno.