Las primarias del PSOE andaluz han acaparado tantos focos que al tabernero de La Bodeguilla casi se le olvida destripar sobre la barra todo lo que está aconteciendo en Podemos. La coincidencia de fechas ha sido absoluta, incluso ‘Colón 2’ mediante. El mismo día en el que Susana Díaz y Juan Espadas pasaban del ring a las urnas internas, la formación morada ha materializado la sucesión del emperador Pablo Iglesias Turrión. El relevo ha sido plasmado en su socorrido ‘Vistalegre 4’ -no pierdan de vista esta saga casi tan prolífica como la de ‘Torrente’- con Ione Belarra envestida como máxima dirigente. Es más, la ministra navarra ha sido fiel a la tradición del partido de incluir a consortes en su equipo y está dispuesta a renunciar a la política institucional para centrarse en la difícil tarea de reflotar la nave orgánica, tal y como ya ha hecho Isa Serra con motivos judiciales de fondo y la necesidad de emprender una nueva etapa «al igual que Podemos» en su mensaje.

La llegada de Belarra, con el núcleo duro de Iglesias incrustado en su maleta, huele de salida a continuismo. Al enésimo homenaje de los nuevos partidos a Lampedusa. Al cambio para que todo siga igual. Pero la situación real de esta fuerza política, que ha caído en picado desde su eclosión iniciática, demanda un espíritu de renovación que afectaría especialmente a las estructuras territoriales. A las comunidades y a las provincias. De tal modo, que Andalucía y Málaga no estarán a salvo de las renovaciones que se avecinan. De aquí a dos años, habrá variadas elecciones nuevamente y el casting para captar nuevas caras o promover determinados ascensos ya habría empezado a estar latente. En algunos casos, puede que hasta salte a la vista este estado de ánimo encaminado a la reforma.

Tal panorama debe ser tenido en cuenta, por ejemplo, para entender el hecho de que la cúpula de Podemos Málaga no se vea representada en la dirección nacional. Un año después de su incorporación por obra y gracia ‘pablista’ en ‘Vistalegre 3’, la concejal de la capital malagueña Paqui Macías no ha sido incluida en el casi centenar de elegidos que presentó inicialmente Belarra.

La lista se hizo pública el pasado 27 de mayo. Horas después del encuentro con militantes que la nueva líder nacional protagonizó el miércoles 26, al mediodía en la plaza de Atenas de Mollina, para presentar su candidatura. Belarra hizo campaña instantes antes de visitar, en calidad de ministra de Derechos Sociales, el Ceulaj mollinato. Aprovechó que el Pisuerga pasaba por Valladolid. O, mejor dicho, el Guadalhorce por Mollina. A la cita no faltaron ni Macías ni el también edil con pasado ‘teresista’ Nico Sguiglia. La que sí se ausentó por motivos de salud fue la nueva responsable provincial de la formación, Maribel González Badía.

Respecto a la exclusión de Macías, en los mentideros de izquierda -a la vez que se valora el premio que tendrá como portavoz municipal- se dice que «no ha tenido mucha participación y posee un perfil bajo para la dirección estatal» o que «han aparecido nuevos liderazgos regionales y municipales que había que incorporar a la dirección». «Parece que ella y Nico han perdido fuerza y algo de apoyo de la dirección de Podemos; en su momento fueron útiles para desgastar a Teresa Rodríguez porque provenían del espacio de Anticapitalistas y fue un acierto ficharles pero la situación política y la coyuntura en Andalucía ha cambiado y han emergido otros liderazgos con los que se está discretamente trabajando», señalan. A ver qué pasa ahora.