Seguramente al leer el título de este artículo usted pensará que me he equivocado de ciudad andaluza al nombrar a Málaga como la ciudad famosa por sus tapas, pues hasta la fecha es Granada la ciudad de la tapa por excelencia en nuestra Comunidad Autónoma. Bien es sabido que uno puede salir de cañas en Granada y volver cenado porque con cada bebida siempre te ponen una generosa tapa que en muchas ocasiones te resuelve incluso el almuerzo. Tapas tan típicas como jamón asado, croquetas, ensaladilla rusa, carne en salsa, migas y fritura son las delicias con las que nos obsequian junto con una cerveza o un vinito.

Y sin embargo, me atrevo a colocar a Málaga en el primer lugar como reina indiscutible de las tapas. Si acudimos al Diccionario de la Real Academia Española, RAE, y buscamos el significado de la palabra tapa encontramos lo siguiente: 1. Pieza que cierra por la parte superior cajas o recipientes. Y no es hasta su octava acepción que encontramos: 8. Pequeña porción de algún alimento que se sirve como acompañamiento de una bebida.

Y precisamente es a la primera acepción a la que yo me refiero cuando califico a Málaga como la ciudad reina de las tapas.

Si usted camina por Málaga es inevitable que le llame la atención la cantidad de tapas que hay en las aceras. Tapas que son los registros de la compañía eléctrica, registros del gas, tapas de alcantarillado, registros de compañías telefónicas… Como curiosidad diré que en la acera de enfrente de la Ciudad Deportiva de Carranque y en un espacio de apenas cuatro metros cuadrados se pueden contar más de 10 tapas. Muy cerca de allí, en la acera del Hospital Regional Universitario de Málaga (Carlos Haya) y en un espacio muy reducido he podido contar hasta 17 tapas. Da la sensación de que la ciudad se ha convertido en un queso gruyere inmenso. Esta circunstancia es muy incómoda a la vez que bastante arriesgada. Además de cambiar el pavimento constantemente deja las aceras sin ninguna uniformidad y con los consiguientes desniveles que suponen obstáculos con los que es muy fácil tropezar. Es muy molesto desplazarse por un pavimento repleto de pequeñas irregularidades que convierten en una auténtica carrera de obstáculos el simple hecho de dar un paseo. Incomodidades que pueden llegar a ser peligrosas si se camina con bastón, muletas, tacones, carritos de niño, carritos de compra o silla de ruedas. Tampoco patinar parece ser lo más aconsejable para desplazarse por vías con pavimentos tan poco uniformes, ni por supuesto utilizar los patinetes eléctricos, por su inestabilidad y la consiguiente amenaza de volcar en caso de tropezar con un desnivel. Hace unos días me encontré con una amiga que llevaba el brazo escayolado, había tenido un accidente mientras se desplazaba en un patinete eléctrico al tropezar con una tapa.

No mejora mucho el tema si uno se desplaza en coche. Concretamente en la acera de la antigua avenida de Carlos Haya, ahora Camino de Antequera, si se toma el carril derecho subiendo hacia el Puerto de la Torre, las ruedas del lado derecho van de alcantarilla en alcantarilla y tiro porque me toca. Sólo es posible evitar pisarlas si uno se desplaza por el centro de la calle, es decir, ocupando los dos carriles de ida a la vez. El sentido contrario del mismo trayecto está un poco menos saturado pero son incontables los baches que no se pueden eludir cuando se circula por el carril derecho. Lo mismo ocurre en la calle Pacífico, que sigue la dirección del Paseo Marítimo. Si se pretende ir por el lado derecho en dirección la playa de Sacaba es inevitable pisar todas y cada una de las tapas que hay cada aproximadamente 6 o 7 metros. Da igual ir por los carriles centrales de la calle o por los laterales porque el problema sigue siendo el mismo. Lo cual además de fastidioso lo hace especialmente inseguro para la circulación de motos y patinetes.

No sé cuál es la solución para este problema que afecta no sólo a la comodidad de los paseos sino a la estética de nuestra ciudad pero sería interesante que alguien recogiera el guante, se hiciera un estudio de la ubicación de los registros y tapas, determinar cuáles se pueden quitar por no ser ya de utilidad, y acomodar su ubicación al trazado de los paseos y calzadas para hacer la ciudad un poco más agradable para los que nos movemos por ella.