Andalucía, al igual que el resto de España, ha hecho frente a un año inusualmente duro. Las consecuencias de la pandemia a nivel sanitario y las restricciones impuestas para contener su expansión han tenido un impacto indiscutible en la economía de nuestra comunidad. Según datos de la administración autonómica, la economía andaluza sufrió un retroceso del PIB del 10,3% en 2020, el mayor de su historia, aunque siete décimas menor que la caída registrada a nivel nacional.

Esta crisis, sin embargo, está teniendo un impacto asimétrico en nuestra comunidad. Sectores tan relevantes en nuestra economía como el turismo o la hostelería se han visto tremendamente afectados como consecuencia de las restricciones a la movilidad, mientras que otros como el agroalimentario, con un peso muy relevante en Andalucía, han sido clave durante los meses más duros de la pandemia. Esta asimetría hace que, como se pone de manifiesto en el informe Perspectivas 2021, elaborado por KPMG en colaboración con CEOE, en un año históricamente duro para la economía, los empresarios andaluces son ligeramente más pesimistas al analizar la situación económica actual de España –el 71% la califica de ‘mala’ o ‘muy mala’– que de la comunidad (65%).

Otra derivada empresarial de la Covid-19 ha sido la puesta en marcha de operaciones corporativas, con el objetivo de garantizar la resiliencia y supervivencia de las compañías. En los últimos 12 meses, más de la mitad de los empresarios andaluces ha acometido una reestructuración operativa o una financiación o refinanciación de deuda, esta última con cifras muy superiores a la media española.

En nuestra región, la empresa familiar, con un peso muy elevado en la economía, se ha visto, como otras, fuertemente afectada. No obstante, basta un rápido repaso a la historia para mirar el futuro con optimismo. Algunas de esas empresas, las más longevas, han resistido epidemias anteriores (cólera, gripe española, etc.) y crisis causadas por guerras mundiales. Asimismo, la gran mayoría, superó la reciente crisis financiera de 2008. La vocación de perdurabilidad, visión a largo plazo y el arraigo y compromiso de la propiedad con el territorio, han sido factores que han ayudado a enfrentarse de mejor forma a las situaciones adversas vividas a lo largo de los años.

Todos los expertos apuntan a que la recuperación económica no se dejará ver completamente hasta 2022 o 2023. En los próximos meses, las empresas andaluzas van a poner el foco en el desarrollo de nuevos productos y servicios, la mejora de sus procesos y la transformación digital.

Estas estrategias requieren de la obtención de recursos financieros que permitan su desarrollo y ejecución. Para ello, además de continuar con los procesos de restructuración operativa y financiación o refinanciación de deuda, herramientas como el Plan Europeo de Recuperación, la colaboración público-privada y la búsqueda de alianzas, joint ventures u otro tipo de acuerdos, serán fundamentales en el impulso de la economía andaluza.

Para tener acceso a esas herramientas, las empresas andaluzas saben que, como ya ha ocurrido en otros momentos, es fundamental la existencia de confianza y transparencia con financiadores, socios e inversores. Esta confianza debe asentarse sobre la base de estructuras de Gobierno Corporativo y sistemas de control adecuados y adaptados a las mejores prácticas. Cuestiones claves como la estrategia, planes de negocio e información financiera y no financiera periódica, generan transparencia cuando las organizaciones involucran en su revisión a asesores y auditores de prestigio, líderes con experiencia en estos campos y con presencia territorial y global, facilitando con ello la certidumbre y comprensión de la información a inversores, socios o financiadores

Es necesario insistir en la necesidad de que las compañías andaluzas sean conscientes de lo importante que es tomar decisiones en los próximos meses y enfrentarse a los diferentes retos que ha traído la pandemia. Los principales organismos internacionales ya advierten del enorme impacto de la pandemia en la economía y en los modelos de negocio. Por tanto, cuanto antes se adapten las empresas y con más instrumentos a su alcance, más rápido podrán volver a los niveles de facturación e inversión previos a la emergencia sanitaria, impulsando así el empleo y la riqueza de nuestro entorno.

La empresa andaluza ya ha sido capaz de sobreponerse a situaciones adversas en el pasado por lo que seguro que será capaz de volver a hacerlo en esta ocasión. Al igual que hemos hecho en estos algo más de 30 años que llevamos en Andalucía, desde KPMG estamos a disposición de las empresas andaluzas para ayudarles a impulsar el cambio y generar confianza.