El ámbito médico anda revuelto en la ciudad, dado que se acercan las elecciones a la presidencia del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Málaga. En las conversaciones de los profesionales del sector se escuchan quejas contra una directiva que, después de muchos años de gestión, está desgastada y sin capacidad para afrontar los retos de la profesión que la situación actual exige.

En las últimas semanas es habitual el uso de términos como esclerosis, cansancio, alejamiento, inacción o cortijo en boca de muchos médicos malagueños que cada vez tienen menos miedo a poner su nombre y apellidos a las críticas. De hecho, muchos han unido sus voces y ha surgido la Plataforma de Médicos por Málaga, que nace, según nos cuentan, fruto del cansancio y el hartazgo ante el abandono que los médicos malagueños sienten por parte del Colegio.

La profesión médica tiene por delante retos inaplazables. Hoy en día el ejercicio de la medicina tiene poco que ver con lo que era hace dieciséis años y muchas voces en los hospitales malagueños exigen que se dé respuesta a los temas que hoy preocupan.

La precarización de la profesión es un hecho indiscutible. Los sueldos que cobran nuestros médicos en la mayor parte de centros, tanto públicos como privados, se alejan mucho de lo que podrían cobrar en otros países de nuestro entorno. Y nadie desde el Colegio ha levantado la voz para exigir que esto cambie. ¿No se supone que un Colegio ha de procurar por los intereses de los profesionales a quienes representa?

Tampoco han levantado la voz para luchar por las condiciones laborales de entre un 60 y un 70 por ciento de nuestros facultativos, quienes trabajan con contratos eventuales y jornadas maratonianas. Conciliar, dicen algunos y algunas, es un sueño, sólo una frase hecha en nuestros hospitales y centros sanitarios.

Y no se oye al Colegio -se quejan muchos por los pasillos de nuestros hospitales- exigir a las aseguradoras mejores tarifas para los médicos, que atienden por menos de cuatro euros la consulta. Inadmisible.

Son críticas que nuestros médicos verbalizan cada vez con más frecuencia. Tampoco los médicos jubilados están satisfechos con el trato que se les da. Pesos pesados de la medicina malagueña, profesionales ya jubilados con muchísimo bagaje, critican en voz alta que el Colegio les ningunee, que no se tenga en cuenta lo que han aportado y lo que todavía podrían aportar.

La sensación de que el Colegio está alejado de los médicos, de desconexión de los profesionales, está muy extendida. Y eso provoca el desinterés de nuestros médicos y el desprestigio de una institución que, sin duda, es importantísima. No podemos olvidar que los médicos malagueños siguen siendo un puntal de nuestra sociedad, que han demostrado darlo todo por nosotros, que han entregado su vida por la salud y el cuidado de los malagueños. Y merecen tener una casa madre que los acoja y los cuide, que vele por ellos y por sus intereses.

Las elecciones llegan cuando el hartazgo es máximo, así que se prevén semanas de mucho movimiento. Es cierto que casi todos andamos ya más pendientes de las vacaciones que de cualquier otra cosa y la fecha electoral elegida por la actual dirección ayuda más a la inhibición de los colegiados que a la participación. Pero desde todos los centros médicos de la provincia se levantan voces críticas y la necesidad de cambio, algo que se extiende como una mancha de aceite. ¿Tiempo de cambio? Habrá que prepararse porque, es un hecho, las aguas bajan revueltas en el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Málaga.