Andalucía y Málaga están en una posición privilegiada para sacar partido y aprovechar al máximo todas y cada una de las oportunidades que ofrece la transformación digital de nuestro entorno como fuente de crecimiento y desarrollo, tanto a nivel empresarial como institucional, tanto en el plano personal como en el profesional.

El desafío digital al que tenemos que hacer frente como sociedad no es una cuestión abstracta de la que se ocuparán las generaciones venideras en el futuro, es una realidad del presente y, por tanto, es un reto que está impulsando de manera decidida el Gobierno andaluz.

La pandemia de Covid-19 nos ha obligado a todos a meter una marcha más para hacer digital nuestra forma de vida, desde los gestos más cotidianos, como poder mantener el contacto con los nuestros, a los trámites oficiales con instituciones de toda naturaleza o nuestro modo de trabajar. Y esta tendencia a seguir progresando en el campo de lo tecnológico ha venido para quedarse.

Tan es así que la digitalización está escalando posiciones a pasos agigantados para terminar convirtiéndose en el primer motor de la economía andaluza. Y por eso, desde el Ejecutivo autonómico, estamos dando pasos firmes para que esta tierra se impregne, saque ventaja y se convierta en la base tecnológica del sur de Europa.

Y precisamente al sur de ese sur está Málaga, una ciudad que se sitúa ya como epicentro digital de Andalucía y que se ha posicionado como referente del país en la digitalización por méritos propios.

Málaga se está convirtiendo en el enclave preferente elegido por grandes compañías multinacionales, que han decidido instalarse en la capital de la Costa del Sol para desarrollar algunos de sus proyectos más punteros e innovadores.

El centro europeo de investigación de excelencia de I+D+i de Vodafone; el centro de ciberseguridad de Google; el hub global de tecnologías de la información de Dekra; la red experimental 5G de Eriksson, o los centros de innovación en inteligencia artificial de Globant o de TDK, son solo algunos ejemplos que ha atraído la metamorfosis que viene protagonizando Málaga como ecosistema digital.

La virtuosidad de Málaga en el campo digital también bebe de su talento local y de disfrutar de unas condiciones excepcionales y competitivas respecto a otros territorios, circunstancias que le ha empujado a convertirse en polo de atracción de grandes inversores, nacionales e internacionales.

No podemos perder de vista que la innovación, la ciberseguridad, la excelencia o la investigación, concebida en su sentido más amplio, son campos que aportan riqueza, empleo y valor añadido a nuestras empresas, que mejoran su competitividad, así como la de nuestros profesionales y, por tanto, de la región.

Por eso, la transformación digital es un paso imprescindible para transitar hacia un cambio del modelo económico de Andalucía, crucial ahora más que nunca para revitalizar la economía y superar la crisis provocada por el Covid. Y aquí, Málaga, tiene un peso específico en el mapa europeo.

Con todo esto, y conscientes de que queda mucho camino por recorrer, desde el Gobierno andaluz estamos tejiendo los mimbres necesarios, de la mano de todos los agentes implicados, para seguir acompañando e impulsando el carácter tecnológico de la ciudad.

Si en cualquier momento el compromiso del Gobierno andaluz con Málaga, como con el resto de las ciudades de Andalucía, es inquebrantable para sacar partido a sus particularidades, ahora, en plena crisis por el Covid-19, hacemos todo lo que está en nuestra mano para que siga ganando posiciones como locomotora de la industria digital del país.

Lo hacemos tanto desde el sector público como fomentando y siendo un imán para la inversión del capital privado. Para que este reto funcione, hacemos falta todos, la transformación digital no puede ser un objetivo exclusivo de un gobierno o de una administración.

Reducir las trabas burocráticas, bajar los impuestos o escuchar a todo aquel que quiere invertir en esta tierra son algunas de las claves que caracterizan la gestión del Gobierno andaluz para consolidar a Málaga como punta de lanza de la economía andaluza en lo que a digitalización se refiere.

Prueba de ello es que la estrategia digital del Gobierno andaluz también pasa por Málaga, ciudad en la que ubicamos la sede de la Agencia Digital de Andalucía, que tiene encomendado desarrollar el 4.0 de toda la Administración autonómica.

No descubro nada nuevo afirmando que Málaga es una ciudad excepcional para trabajar y para vivir, pero también para invertir.

Málaga tiene una gran capacidad para reinventarse y, sin perder su liderazgo en sectores clave como el turismo o la agroindustria, sabe anticiparse a las nuevas oportunidades que surgen en un mercado global. Por eso hoy disfruta de un ecosistema digital propio cuyo impulso, como motor para la recuperación y la creación de empleo a través de nuevos mercados, beneficia a esta provincia, pero también a Andalucía y a España.

Con este horizonte plagado de éxitos por delante, el Gobierno andaluz seguirá siendo un aliado de la Málaga del futuro para que, entre todos, la ciudad siga teniendo voz propia en el panorama mundial.