El verano del 2021 se nos está haciendo lento en su evolución, y aunque alguien pueda decir que todo se ralentiza con el calor, lo cierto es que entre el punto de partida desde el que venía el Unicaja, la directiva del club y el habitual ritmo decisorio, que suele rozar la parálisis, hablar de nerviosismo es quedarse muy, muy corto.

Aunque habitualmente suele haber cierta parquedad informativa durante las vacaciones, siempre se ha hablado de las fechas importantes, si se piensa, aún en la temporada 2020/21, desde final de marzo, con el abandono de la presidencia de Eduardo García, ha habido que esperar al 11 de junio para juntar algo tan lacónico, escueto, aséptico, insípido y carente de cualquier sentimiento, como encuadrar en menos de 90 palabras y bajo el titular de «Comunicado Oficial» dos noticias capitales, al menos para el presente más inmediato: el nombramiento de un nuevo presidente (aunque sea interino) y cambiar de competición europea.

A partir de ahí, el desierto, otro mes más gastado sin nada más que rumores filtrados a través de los cauces habituales, con mayor o menor intencionalidad pero sin nada más allá que mensajes que se quieren transmitir, sin caer en tener que afrontar la responsabilidad de los mismos.

De los mensajes no oficiales uno de ellos fue el que se deslizó para justificar el abandono de la Eurocup camino de la FIBA BCL, si ese comunicado oficial de junio hablaba de «criterios económicos, estratégicos y deportivos» sin más explicaciones. En la versión no oficial se ha deslizado incluso que la segunda competición de la Euroliga tenía la fecha de caducidad ya colocada, que la defunción está próxima y que era lo mejor justificando el abandono del club de ese grupo que daba acceso a la Euroliga caso de meterse en la final o salir campeón de la misma.

Ahora, cuando se lleva ese tiempo viéndose como los cuatro grandes proyectos (Partizán Belgrado, Virtus Bolonia, Lokomotiv Kuban y Valencia Básket) ponen todo de su parte para que cada partido de play off sea una lucha decisiva, se ve con envidia esa Eurocup pretendidamente moribunda.

Ya no sólo se ha escapado la Euroliga, es que la otra competición provoca que cualquier comparación sonroje. Pensar que entrenadores como Zeljko Obradovic o Sergio Scariolo con fichajes como los de Víctor Claver, Ekpe Udoh o Kevin Punter se pueden poner en el mismo plano comparativo que los equipos de la FIBA BCL da cierto reparo.

Vale que los que no accedan a la Euroliga habrán fracasado, como ha ocurrido este año con la escuadra de la «V nere», que, aún ganando la liga italiana, tras años de sequía no ha sido válido para que Aleksandar Djordjevic renovara.

Como no se sabe nada oficialmente, más que haber salido de la Eurocup por pretendidos problemas organizativos de la competición, parece que la fuga ha sido para no meterse en algún jardín del que sea complicado salirse, es pensar que hay que aspirar a mucho menos, y conformarse con lo que se pueda tener, pero todo esto no son sino puras imaginaciones personales, no hay nada oficial detrás que diga tal o cual cosa, porque, aunque seguro que en la avenida Gregorio Diego 44 se trabaja bastante, no tenemos nada oficialmente tangible, no hay campaña de abonados o una simple presentación de la camiseta oficial.

En todo lo mencionado seguro que hay motivos tangibles, pero como no hay nada desde dentro que justifique o exponga los motivos específicos para este estado de coma autoinducido -al menos de puertas para fuera-, habrá que pensar que a lo más que se puede aspirar es a ver noticias que nos agraden sobre la convocatoria de chicos y chicas de la cantera cajista, algo más publicitado que nunca habida cuenta que el resto de las noticias no existen.

En otro momento diría que me gustaría saber los motivos de esta política y que me explicaran la ausencia de comunicación, pero como ya tengo mis años, para mantener la ilusión, lo dejo para otras cosas.