Hace unas horas Unicaja desvelaba la última pieza del puzzle de este año. El elegido ha sido Norris Cole II. Un nombre que me genera ciertas dudas, no por su calidad, que es innegable, sino por su utilidad al equipo. Me explico, si la primera opción era Marco Spissu, que no superó la revisión médica, y parece que había un consenso muy claro en su elección como afirmó en Radio Marca Málaga el presidente Antonio Jesús López Nieto, la segunda no puede ser Norris Cole porque el juego de ambos jugadores se parece lo que un huevo a una castaña. Es cierto que el mercado es el que es y a veces tienes que cambiar de planes sobre la marcha pero… quedan dudas sobre su idoneidad.

Norris Cole tuvo una infancia feliz en una familia media americana. Su padre era técnico en medicina nuclear y su madre contable. Desde muy pequeño sólo tuvo que preocuparse de estudiar y de dedicar su tiempo libre a los deportes donde destacó en varios de ellos: baloncesto, fútbol americano, béisbol y atletismo practicando el salto de longitud. De hecho jugó hasta edad tardía a baloncesto y fútbol americano sin decidirse hasta su último año de secundaria y a pesar de que recibió mas ofertas universitarias para el fútbol americano se decantó por el baloncesto y la universidad de Cleveland State.

Su inicio en profesionales no pudo ser mejor. Reclutado por los Miami Heat de Wade, Lebron James y Bosh ganó el anillo en sus dos primeros años como profesional en la franquicia de Florida.

Un éxito muy temprano pero que tuvo un largo aprendizaje para saber superar la frustración de las derrotas. En una fantástica entrevista para le web de la EuroLiga con el Crossover del ex cajista Joe Arlauckas recordaba las palabras de su padre Norris Cole Sr: «Él simplemente me dijo: “Oye, no te enojes con nosotros. Tuviste un mal juego. Todavía vas a comer esta noche. Todavía tienes una cama para dormir. Todavía tienes ropa. Te amaremos de todos modos, así que no vuelvas a casa sin actitud después de una derrota». Y después de ese día nunca sentí la presión de tener que ganar siempre, porque de todos modos me iban a amar”. Una gran lección que la mayoría podemos aplicar en nuestra vida.

Norris Cole es uno de esos jugadores que además no olvida a su comunidad, a su pueblo y mantiene grandes lazos de unión con su Dayton natal en Ohio a través de la Fundación Norris Cole que se dedica a fomentar la educación, la alimentación saludable, el servicio comunitario y el desarrollo del liderazgo entre los jóvenes. «Aparte de la educación, la inspiración es lo más importante que puedes hacer por un niño. Si enciendes ese fuego, ellos harán el resto» le comentaba a Joe Arlauckas.

El base americano cuenta con una gran experiencia en Europa, la ultima temporada en la Euroliga con el Asvel de Tony Parker y se prepara para ser un líder, otro más, en el vestuario cajista. Un gran talento en ataque, un jugador con unas rachas impresionantes, pero que o cambia su forma de jugar o parece que su hueco ya esta cubierto en la plantilla.

Licenciado en ciencias de la salud y primo del jugador de la NFL, Trent Cole, Norris buscará sacar la mejor versión de sí mismo como ha hecho a lo largo de su carrera para lograr el éxito. Decía al principio que había ganado la NBA en dos ocasiones con los Miami Heat, y lo hizo siendo un jugador importante en la rotación con mas de 70 partidos por temporada y casi 20 minutos de media. Suerte y poneros la mascarilla, salva vidas.