Seguro que todos los equipos, profesionales o no, comenzaron su pretemporada. Una primera etapa de la temporada en la que sufren los que no hicieron nada en verano, en la que se suman horas de entrenamiento. Si tienes la suerte de tener preparador físico en el equipo pues te pones en sus manos y vas haciendo lo que él va marcando. Si eres un privilegiado, como es mi caso, y encima tu preparador físico es letal de bueno pues entonces eso de ponerte en sus manos lo haces con la tranquilidad de que lo que se hace es lo correcto. A veces debes de tener paciencia, porque tú como entrenador te gustaría entrenar a todas horas y con contacto. Todo te parece poco porque quieres marcar muchas normas y el tiempo se te hace corto. Mucho más si tus jugadores son nuevos en el equipo. No te digo nada si tú también eres nuevo...

En este periodo vas conociendo a tus jugadores y ellos a ti. También se conocen ellos. Es básico conseguir ese feeling entre todos que haga que ese grupo de personas que se forma entre jugadores y staff se convierta en un equipo. Lograr esa química me parece básico para construir y conseguir cosas bonitas.

Es cierto que si ya llevas tiempo trabajando con tu staff y un grupo grande de jugadores hay mucho ganado. Hay rutinas que ya se conocen, normas y conceptos. Para todos es más fácil construir a largo plazo.

Pero esto es muy difícil de conseguir en el profesionalismo. Hay muchos factores que influyen y que pueden hacer variar esa estrategia que seguro que todos entienden de que si tienes al mismo entrenador y al mismo grupo de jugadores varios años el máximo rendimiento es más fácil de lograr. Pero claro, aquí mandan los resultados, los presupuestos, el hecho de que jugadores que hicieran una gran temporada pudieran marcharse a otros equipos de mayor entidad.

Pero no desvío y os sigo hablando de pretemporada. En la nuestra poco a poco ya conseguimos que todos los jugadores se incorporasen. Siempre intento que haya una representación de la cantera en esa pretemporada. Los jóvenes deben ver al primer equipo como algo cercano, que está ahí y que ellos pueden participar del mejor equipo de su club si trabajas duro. La puerta siempre debe estar abierta. También para los entrenadores de cantera. Ellos deben tener la oportunidad de estar cerca del staff del primer equipo, de compartir sus opiniones y de que, entre todos, se pueda construir un estilo de juego parecido fundamentalmente entre los equipos que van a compartir jugadores con el primer equipo.

La pretemporada, esa época en la que siempre se quedan cortos los entrenos, en la que el número de entrenos que haces antes de jugar el primer partido siempre te parecen pocos. Siempre piensas que no estaremos preparados para competir todavía, que necesitas una semana más. O dos, si fuera posible. Pero la realidad después te demuestra que si has conseguido establecer los pilares fundamentales de a qué quiere jugar tu equipo, los chicos están preparados para competir. Las normas y hábitos de juego se irán sumando poco a poco.

También es muy importante en esta fase que todo tu grupo de trabajo, staff y jugadores, tengan claro dónde están, cómo es el club al que pertenecen, cuál es su historia y la ciudad donde vivirán.

Igualmente debes transmitir para que están allí, cuáles son los objetivos y retos a conseguir individualmente y, mucho más importante, los retos a seguir de manera colectiva. Y por último debemos establecer cómo vamos a perseguir esos objetivos y retos.