UN MONUMENTAL DISPARATE

El tira y afloja que están teniendo el PSOE y el PP a propósito de la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) es un despropósito como la copa de un pino, uno de esos episodios de la política que pasarán a la historia como uno de los mayores alardes de la sinrazón, que, en esta ocasión, está batiendo todos los récords del absurdo. Se dice pronto que hayan pasado ya casi tres años desde la fecha en la que se tenía que haber renovado el órgano de gobierno de uno de los tres poderes del Estado, ni más ni menos que el judicial, y todavía hoy, después de haberse conmemorado el nuevo año de la judicatura, ambos partidos siguen enzarzados en una discusión de patio de colegio, tan fuera de lugar, que el propio presidente del Poder Judicial, Carlos Lesmes, les ha tenido que llamar seriamente la atención, aludiendo al patriotismo y a la Constitución. Un toque de atención que solo ha servido para llenar titulares en los medios y para hablar, en algunos casos, de la posible dimisión de los jueces, como posible solución. Un monumental disparate que los dos principales partidos podrían evitar, poniéndose de acuerdo, dialogando, por el bien de todos. Y si no son capaces de hacerlo, tendrían que ser ellos, los políticos, quienes deberían dimitir, como mal menor.

Enrique Stuyck Romá. Málaga