Qué poco me gustaba el latín, pero con 16 años no me entraba en la cabeza que una lengua muerta me sirviera de algo. ¡Malditos planes de estudio! Lo que nos perdemos por no programar las materias en el mejor momento, de otra forma... ‘Pater familias’ o padre/cabeza de familia me viene a la mente estos días por múltiples motivos.

Nuestra Málaga es crisol de familias de muy diverso origen que se funden para conformar una sociedad ecléctica pero con su propia idiosincrasia. Algo que no escapa a la nuestra es la tragicomedia, que cuando se ambienta en el plano familiar, nuestro refranero la proyecta así: «En todas las casas cuecen habas y en la mía a calderas». Se dice que hay comicidad en cualquier tragedia y viceversa, que el humor nos salva de depresiones y aporta equilibrio mental, pero hay cosas de las que te cuesta hacer risas y también hay mucho moralista ordenando sobre lo que se puede hacer o no chiste, aparte de otras cuestiones. El humor es parte de nuestra dieta mediterránea, de la mental, claro. Ese tipo de dieta de la que nadie se preocupa porque la psique no se luce tiposa en la playa; es una parte que muchos ocultan y malean para tener dos caras y un canto.

Se necesitan cabezas de familia equilibradas, sanas, para que del crisol salga un buen metal y su dureza, independientemente de su forma, no colapse y se pueda bruñir. Practiquen el humor, junto al amor, pese a quien pese; utilicen las herramientas que les valgan para recuperar la sonrisa y si tienen que usar un cedazo para sacar se su vida a quienes le quitan la alegría de vivir háganlo, con delicadeza, caiga quien caiga. No es desear mal a nadie sino evitar un mal mayor para su mente, la de su prole y su sociedad.